América Latina fue dejada inicialmente en segundo plano por el Gobierno de Brasil para festejar el 7 de septiembre el bicentenario de la Independencia, en el cual el presidente Jair Bolsonaro pretende realizar dos actos con desfiles militares, uno en Brasilia y otro en Río de Janeiro, en el marco de la búsqueda de apoyos populares para su intento de reelección el 2 de octubre próximo.

El Palacio de Itamaraty, sede de la Cancillería brasileña, informó hoy a Télam que Bolsonaro y la diplomacia brasileña han enviado apenas invitaciones a los jefes de Estado de los países de habla portuguesa para la gran fiesta nacional brasileña.

"Hasta el momento, fueron invitados para los festejos del Bicentenario de la Independencia de Brasil los jefes de Estado de los países de lengua portuguesa", dice una comunicación oficial enviada a Télam por la Cancillería de la mayor economía de América Latina y el principal socio comercial de la Argentina.

Los países que recibieron invitaciones para sus jefes de Estado son Portugal, Cabo Verde, Guinea Bissau, Sao Tomé y Príncipe, Angola, Mozambique y Timor Oriental.

Por el momento, se desconoce si el gobierno de Brasilia ha decidido invitar a autoridades de otros países a la gran fiesta que celebra el grito de la Independencia dado el 7 de septiembre de 1822 por el príncipe Dom Pedro I en el riacho de Ipiranga, en San Pablo, para determinar el rompimiento con la corona portuguesa e instaurar una monarquía independiente que duró hasta la proclamación de la República el 15 de noviembre de 1889.

Brasil es la mayor economía y el país más poblado de las naciones que hablan portugués e incluso el primero que reconoció la independencia de Angola, en 1975, tras haber sido colonia portuguesa.

De cara a su reelección, Bolsonaro anunció el sábado pasado que por primera vez desde 1960 -cuando la capital federal pasó a ser Brasilia- será incluido un desfile militar en la Avenida Atlántica de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, bastión del poder castrense brasileño.

"Queremos innovar en Río de Janeiro. Por primera vez, nuestras Fuerzas Armadas y las fuerzas auxiliares desfilarán en la playa de Copacabana", afirmó Bolsonaro durante la convención del partido Republicanos, vinculado a la evangélica Iglesia Universal del Reino de Dios, que le dio el apoyo para su reelección y lanzó como candidato a gobernador de San Pablo al ministro de Infraestructura, Tarcísio de Freitas.

Bolsonaro detalló que el 7 de septiembre por la mañana habrá un acto protocolar en Brasilia y a la tarde participará de un acto con la población en un desfile militar en Río de Janeiro.

El mandatario afirmó que no será apenas institucional el desfile de las Fuerzas Armadas en Río y convocó a sus seguidores: el 7 de septiembre faltará menos de un mes para las elecciones del 2 de octubre, para las cuales el jefe del Estado aparece segundo en las encuestas, a casi 20 puntos del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

"Vamos a mostrarle a nuestro pueblo que más que desear, tiene el derecho de exigir paz, democracia, transparencia y libertad", dijo Bolsonaro, quien ha cuestionado el sistema electoral de urnas electrónicas y a la mayor parte de la justicia electoral.

El mandatario defiende que exista un escrutinio paralelo vigilado por los militares en base a su hipótesis de que podría haber fraude.

Ante 70 embajadores, Bolsonaro dijo en julio pasado que el sistema electoral no ofrece transparencia.

La denuncia hecha ante las potencias extranjeras contra el propio sistema electoral con el cual fue elegido en 2018 provocó que la Facultad de Derecho de la Universidad de San Pablo lanzara un manifiesto para condenar un eventual desconocimiento de los resultados en caso de derrota.

La carta, que será leída el 11 de agosto, tiene más de 400.000 apoyos, entre ellos el del poder económico más influyente, como la Federación de Bancos y la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp).

El 7 de septiembre de 2021 Bolsonaro anunció que no iba a cumplir las sentencias del Supremo Tribunal Federal (STF) que lo investiga en varias causas, al entender que había una persecución contra sus aliados de la ultraderecha, procesados por hacer campaña para intervenir militarmente la corte suprema.

El anuncio fue neutralizado dos días después en una carta escrita por Bolsonaro en la que decía que iba a cumplir las sentencias, en una mediación realizada por su antecesor y eventual aliado, el expresidente Michel Temer.

En el marco regional, Bolsonaro fue perdiendo aliados ideológicos desde que asumió en 2019, tras las elecciones en Argentina, Perú, Chile, Bolivia y Colombia.

Al lanzar su candidatura el domingo 24 de julio en Río de Janeiro, Bolsonaro calificó como ejemplos que no deben ser seguidos a Venezuela, Chile, Argentina, Bolivia y Colombia, al llamarlos de "comunistas", en el marco de su estrategia para posicionarse contra la candidatura de Lula, del Partido de los Trabajadores (PT). (Télam)