El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, afirmó hoy que las manifestaciones del próximo 7 de septiembre, convocadas para promover la intervención del Ejército en el Supremo Tribunal Federal (STF), según los organizadores, servirán de ultimátum a los magistrados del máximo Tribunal del país.

Sin dar nombres, el mandatario dijo que no critica a las instituciones ni a los Poderes, sino que sólo realiza "críticas concretas a las personas".

El mandatario asegura que la movilización, a la que aseguró que asistirán más de 2 millones de personas, son para defender la "libertad de expresión" y el "respeto a la Constitución".

También dijo, irónicamente reiteró que el juez supremo Alexandre de Moraes, que lo investiga por diseminar noticias falsas y atentar contra el sistema electoral por sus denuncias de fraude sin fundamento, puede acompañarlo al acto.

“Inclínese ante la Constitución, respete nuestra libertad, entienda que ustedes dos están en el camino equivocado porque siempre hay tiempo para redimirse”, continuó el presidente, aludiendo a De Moraes y a Luís Roberto Barroso, este último también presidente del TSE.

Sin embargo, Bolsonaro no puede -al menos en el marco de la ley- dar un ultimátum a los ministros de la Corte Suprema.

El camino sería presentar su juicio político en el Senado, que ya resultó ser un camino infructuoso: la solicitud contra Moraes pronto fue rechazada por el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco.

Barroso, además de integrar el Supremo, preside el Tribunal Superior Electoral (TSE), sobre el cual Bolsonaro sostiene, sin pruebas, que prepara un "fraude" para los comicios de 2022 y que se valdrá para ello del sistema de sufragio electrónico que el país adoptó en 1996 y cuya transparencia es mayoritariamente reconocida.

De Moraes, es quien tiene bajo su órbita un proceso sobre la difusión masiva de "fake news" (noticias falsas en redes) y ataques a las instituciones democráticas a través de la red Internet, en el que Bolsonaro y decenas de activistas de ultraderecha son investigados.

La convocatoria a la marcha del 7 fue rechazada por el Congreso y el propio Supremo, y condenada por organizaciones empresariales, entidades financieras, sindicatos y los partidos políticos de la derecha más moderada, que en los últimos días han publicado manifiestos en defensa de la democracia y contra cualquier tipo de "aventura autoritaria".

Bolsonaro, cuya popularidad hoy se sitúa en torno al 25 % según todas las encuestas, reiteró hoy que estará presente en esas manifestaciones "junto al pueblo", e insistió en que la marcha constituye "un ultimátum a quienes respetan la Constitución".

Otro sondeo publicado hoy, del Instituto demoscópico PoderData, registra que el índice de desaprobación del ultraderechista mandatario se ubica en torno al 63%, mientras su aprobación se desplomó hasta el 27%, mientras un 10% no responde.

En tono aún más áspero, el capitán de la reserva del Ejército agregó que "como militar", juró "dar la vida por la Patria y la libertad" y que, junto "al pueblo", podrá "derrotar a los que quieren llevar a Brasil por el camino de Venezuela". (Télam)