La ONG Human Rights Watch (HRW) acusó hoy a Bielorrusia y Polonia de "graves violaciones de los derechos humanos" de migrantes y solicitantes de asilo en su frontera común y pidió a la Unión Europea (UE) solidarizarse con las víctimas.

Desde hace meses, miles de migrantes, en su mayoría refugiados de las guerras de Irak y Siria, intentan cruzar la frontera desde Bielorrusia hacia Polonia con la esperanza de entrar en la UE.

En lo que va del año, guardias fronterizos polacos registraron más de 34.000 intentos de los migrantes de cruzar ilegalmente la frontera, de los cuales 17.500 ocurrieron en octubre y unos 6.000 este mes.

Polonia, que no quiere aceptar a los migrantes pese a estar obligada por el derecho internacional, acusa a Bielorrusia, que no es parte de la UE, de conducir a los migrantes a la frontera para intentar desestabilizar al bloque por haberle impuesto sanciones.

Bielorrusia rechaza las acusaciones y dice que no tiene dinero ni medios para retener a los migrantes, que no quieren quedarse en su territorio.

Mientras tanto, cientos de migrantes acampan en la zona fronteriza bajo temperaturas gélidas. Según informaciones publicadas por la prensa, al menos 11 migrantes murieron a lo largo de la frontera en las últimas semanas.

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Según un informe publicado por HRW, tanto Bielorrusia como Polonia "tienen la obligación de impedir nuevas muertes, garantizando un acceso humanitario constante a las personas bloqueadas en esta zona fronteriza".

HRW dijo que mantuvo encuentros con 19 migrantes cuyos testimonios muestran que algunas de ellas fueron "obligadas a retroceder, a veces violentamente, por los guardias fronterizos polacos", informó la agencia de noticias AFP.

"Bielorrusia creó esta situación sin preocuparse de las consecuencias humanas y Polonia comparte la responsabilidad del sufrimiento agudo en esta zona fronteriza", declaró en un comunicado Lydia Gall, experta para Europa y Asia central en HRW.

La UE acusa a Bielorrusia de alentar la crisis en reacción a las sanciones impuestas al país.

Según Bielorrusia en estos momentos hay unos 7.000 migrantes en su territorio.

HRW dijo que en Bielorrusia, la "violencia, el trato inhumano y degradante, así como la presión ejercida por los guardias fronterizos son algo habitual".

Estos comportamientos han llegado "en algunos casos a ser actos de tortura, lo que implica una violación de las obligaciones jurídicas internacionales de Bielorrusia", agregó.

HRW pidió a la UE que "comience a mostrar solidaridad con las víctimas a ambos lados de la frontera, que sufren y mueren".

El informe señaló que tres personas acusaron a los guardias fronterizos polacos de haber separado a sus familias, incluyendo a padres de sus hijos, llevando al hospital a quien necesitaba cuidados y expulsando a Bielorrusia al resto.

Gall pidió a los dos países que "pongan fin a estos rechazos que son una especie de ping-pong y permita a los observadores independientes, sobre todo a periodistas y defensores de derechos humanos, acceder a estas zonas". (Télam)