Los presidentes de Estados Unidos y Francia, Joe Biden y Emmanuel Macron, manifestaron hoy en Roma su deseo de reforzar la asociación estratégica entre la Unión Europea (UE) y la OTAN, en su primera reunión conjunta tras la crisis desatada por la venta de submarinos nucleares estadounidenses a Australia.

Ambos líderes se mostraron sonrientes y cordiales antes de iniciar el encuentro en la capital italiana, adonde acudieron para participar mañana y pasado de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G20.

"Tenemos que mirar hacia el futuro", dijo Macron, al recibir al presidente Biden con fuertes apretones de manos en la sede de la embajada francesa ante la Santa Sede, según reprodujo la agencia de noticias AFP.

El mandatario francés elogió ante su homólogo estadounidense las "decisiones concretas" tomadas que "generan un proceso de confianza" entre Francia y Estados Unidos, que a su criterio se traduce en una "cooperación reforzada".

"Queremos reforzar la asociación estratégica entre la UE y la OTAN", dijo Macron, quien expresó también su deseo de cooperar en la seguridad del Indo-Pacífico, de la que Francia se sintió desplazada tras el anuncio de un acuerdo militar entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia en esa región que frustró la venta de submarinos franceses al Gobierno australiano.

Biden, por su parte, calificó a Francia como su "más antiguo y leal" aliado, al que considera "sumamente valioso", a la vez que reconoció la "torpeza" de Washington en la forma en que se llevó a cabo el contrato de los submarinos nucleares.

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"Tenía la impresión de que Francia había sido informada mucho antes de que el trato no se estaba concretando", explicó.

Consultado sobre si la disputa se había superado, Macron respondió tajante: "Aclaramos juntos lo que teníamos que aclarar".

Francia y Estados Unidos quieren pasar la página definitivamente en Roma de la conocida como "crisis de los submarinos", que enfrió inclusive las relaciones entre Washington y la UE.

La crisis se desató a mediados de septiembre pasado, cuando Estados Unidos, Reino Unido y Australia anunciaron un nuevo pacto de defensa, denominado Aukus (por las iniciales en inglés de los tres países), por el cual Canberra será el segundo país en obtener submarinos nucleares de tecnología estadounidense con el objetivo no declarado pero evidente de neutralizar el poder de China en el Indo-Pacífico.

En consecuencia, Australia rompió un acuerdo multimillonario para dotarse de una docena de submarinos convencionales franceses, lo que desató la cólera del Gobierno de Macron, que reaccionó denunciando una "traición" de sus aliados y, en una decisión inédita, llamó a consultas el pasado 17 de septiembre a sus embajadores en Washington y Canberra.

No obstante, la relación entre Francia y sus aliados volvió a encausarse el pasado 22 de septiembre, cuando Macron y Biden hablaron por teléfono al respecto y, como muestra de acercamiento, París decidió reenviar a fines de septiembre a su embajador en Estados Unidos a Washington. (Télam)