El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, hizo hoy un llamamiento a "no quedarse al margen" y hacer lo posible para "proteger la vida de nuestra gente" en el debate sobre el acceso a las armas de fuego en el país, tras el asesinato de 19 niños y dos maestras en un tiroteo en una escuela del sureño estado de Texas.

“No podemos prohibir la tragedia, lo sé, pero podemos hacer que Estados Unidos sea más seguro. Podemos hacer lo que tenemos que hacer para proteger la vida de nuestra gente y de nuestros hijos”, dijo Biden durante un acto con graduados de la Universidad de Delaware.

"No es el momento de quedarse al margen. No es una hipérbole. Lo creo desde el fondo de mi corazón", insistió el mandatario, quien se recibió en esa misma institución en la década de 1960.

El líder demócrata lleva más de un año instando al Congreso a impulsar una legislación que prohíba las armas de asalto y los cargadores de alta capacidad y mejore el deficiente sistema de verificación de antecedentes para los compradores.

Pero la oposición rechaza estas restricciones y las bloquea en el Senado, donde la limitada mayoría oficialista es insuficiente para sacarlas adelante.

Este nuevo llamamiento a pasar a la acción se da en la víspera de su visita a la localidad texana de Uvalde, lugar de la matanza del pasado martes, donde tiene previsto reunirse con familiares y víctimas del tiroteo.

"En estos momentos, mientras hablo, hay padres preparando el entierro de sus hijos", lamentó el gobernante y agregó: "Hay demasiada violencia, demasiado miedo, demasiado dolor”.

Durante su intervención, Biden recordó su época universitaria, cuando comenzó a militar en movimientos en defensa de los derechos civiles, y vinculó ese período con el presente del país.

El jefe de la Casa Blanca afirmó que "el mal" se metió en la clase de la primaria de Texas, pero también en el supermercado de la localidad de Buffalo, en el estado de Nueva York, donde dos semanas atrás un autoproclamado supremacista blanco mató a tiros a diez personas, principalmente afroestadounidenses.

La "epidemia de odio" que atraviesa el país fue también mencionada por la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, quien asistió este sábado al funeral de una de las víctimas de Buffalo.

“Hay una línea directa entre lo que sucedió aquí en Buffalo, en Texas, en Atlanta, en Orlando y lo que sucedió en las sinagogas”, dijo Harris, quien consideró que Estados Unidos atraviesa una "epidemia de odio".

Invitada a hablar y romper el protocolo por el reverendo y referente del movimiento de derechos civiles Al Sharpton, la vicepresidenta exhortó a los estadounidenses a unirse y no permitir que aquellos "motivados por el odio" los separen o hagan sentir miedo.

"Este es un momento que requiere que todas las personas buenas, todas las personas que aman a Dios, se pongan de pie y digan: 'No toleraremos esto. Ya es suficiente'", sentenció, según reportó la cadena CNN. (Télam)