El Gobierno de Joe Biden festejó hoy sus primeros 100 días con dos datos positivos de crecimiento y empleo, apenas horas después de que el presidente presentara un ambicioso plan al Congreso para aprobar una inversión pública "como solo se hace una vez en una generación" y que garantice una recuperación sostenida que no se limite a la pandemia.

Tras sufrir la mayor contracción del PBI desde la Segunda Guerra Mundial por la crisis del coronavirus, Estados Unidos está mostrando una sólida recuperación económica al crecer en el último trimestre a una tasa anual del 6,4%, según la estimación publicada hoy por el Departamento de Comercio.

Impulsado por una baja de casos de Covid-19, el repunte del consumo y un fuerte aumento del gasto público, este dato deja a la economía más grande del mundo a un 1% de su máximo, alcanzado a fines de 2019, justo antes de que el país sea golpeado por la pandemia.

Los consumidores compraron autos, casas y bienes de consumo de gran valor, además de servicios como hoteles y restaurantes, y el gasto federal subió un 14% durante este primer trimestre.

Además, la tasa de desempleo cayó hasta el 6% en los últimos nueve meses, a medida que se aceleraban las contrataciones, lo que hizo que los pedidos de seguro de desempleo cayeran a mínimos pandémicos en las últimas tres semanas, con una baja del 2% registrada solo la semana pasada.

"En la semana que finalizó el 24 de abril, la cifra de avance para las solicitudes iniciales ajustadas estacionalmente fue de 553.000, una disminución de 13.000 respecto al nivel revisado de la semana anterior", señaló hoy el Departamento de Trabajo en un comunicado.

Esta mejora también se vio reflejada en un repunte del 1,9% de los compromisos de compraventa de vivienda durante marzo, tras dos meses consecutivos en baja, indicó hoy la Federación Nacional de Agentes Inmobiliarios.

"El país está avanzando de nuevo", celebró Biden anoche en su primer discurso en una sesión conjunta de ambas cámaras del Capitolio y puso como ejemplo la acelerada campaña de inmunización y el gigantesco paquete de estímulo de 1,9 billones de dólares aprobado por las bancadas oficialistas que incluyó la entrega de cheques por 1.400 dólares para las familias y ayudas para las empresas.

Sobre el primer punto, destacó que para hoy el país ya habrá administrado más de 220 millones de dosis de vacunas contra la Covid-19 y subrayó tres logros concretos: "Hoy el 90% de los estadounidenses viven a menos de 5 millas (poco más de ocho kilómetros) de un centro de vacunación, 70% de los mayores de 75 años están completamente protegidos y más de la mitad de los adultos en el país tienen al menos una dosis".

La lucha contra la pandemia en el país del mundo con más casos y muertos por Covid-19 fue una de las prioridades cuando llegó a la Casa Blanca el 20 de enero en un contexto de polarización tras los cuatro años de presidencia de Donald Trump y sus últimos meses en el poder, en los que exacerbó la violencia al no reconocer su derrota en las elecciones.

La contención del virus además es un requisito para la otra prioridad: una recuperación económica más allá de la pandemia y que sea sostenible frente a la fuerte competencia internacional.

Sobre ese tema también habló ayer ante un auditorio reducido por las medidas sanitarias del coronavirus: “El FMI estimó que nuestra economía crecerá un 6%. Estados Unidos está avanzando y no podemos detenernos ahora. Estamos en un momento de inflexión frente a la competencia de países como China".

“Tenemos que hacer una inversión como la que solo se hace una vez en una generación”, propuso en ese sentido.

El demócrata volvió a pedir que el Congreso apruebe el ambicioso plan para modernizar y ampliar la infraestructura nacional de 2,3 billones de dólares que ya presentó y sumó otras dos iniciativas millonarias: un plan nacional para crear trabajos para las personas de menos ingresos y sin estudios y otro destinado a las familias estadounidenses.

"El efecto derrame en economía nunca funcionó. Es tiempo de hacer creer la economía desde abajo y el medio", insistió, al considerar que "la clase media construyó este país y los sindicatos ayudaron a construir la clase media".

"Vamos a garantizar mejor acceso a una mejor educación", afirmó también al presentar su plan para las familias estadounidenses y destacó dos puntos: un recorte impositivo por cada hijo y cuatro años más de educación gratuita, para la primera edad -niños de tres y cuatro años- y para al menos dos años de colegios superiores comunitarios, después de la secundaria.

Biden además repitió su promesa de campaña de no aumentar los impuestos a los que ganan menos de 400.000 dólares anuales y pidió volver a la carga impositiva para las grandes fortunas que existía durante el Gobierno republicano de George W. Bush y que modificó Trump en su reforma tributaria.

"Es hora de que las empresas estadounidenses y el 1% más rico de los estadounidenses empiecen a pagar su cuota justa", defendió.

Pese a que sus principales propuestas son rechazadas tajantemente por la oposición republicana por considerarlas muy caras y "anti-empresariales", Biden habló de unidad, evitó cualquier crítica o ataque a los republicanos e intentó mostrarse moderado y optimista sobre posibles consensos para conseguir reformas contra el racismo institucional, para legalizar a millones de inmigrantes y para prohibir armas de tipo militar.

El espíritu conciliador y liberal abanderado por el mandatario se ve también reflejado en los integrantes de su gabinete y las segundas y terceras líneas de su Gobierno, compuestas por 58% de mujeres, 18% de afroestadounidenses, 15% de latinos, 15% de origen asiático, 14% de la comunidad LGBTQI+, 4% de veteranos de guerra, 3% de árabes y 2% de indígenas, según datos difundidos hoy por la Casa Blanca. (Télam)