El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, afirmó hoy que todavía hay "muchos obstáculos" antes de la formación de un Gobierno de unidad que podría sacar del poder al primer ministro, Benjamin Netanyahu, dos días antes de que expire el plazo y mientras su partido Yesh Atid continuaba desde la madrugada las conversaciones con los posibles socios.

"Es nuestra primera prueba, veremos si podemos encontrar compromisos inteligentes en los próximos días para alcanzar un objetivo más importante", agregó durante una reunión de su partido en el Parlamento, en Jerusalén.

Yair Lapid fue encargado de formar un Gobierno por el presidente israelí Reuven Rivlin a principios de mayo y tiene plazo hasta el miércoles a medianoche para crear una coalición que permita a Israel salir de dos años de crisis política.

"En una semana Israel puede entrar en una nueva era", dijo el líder centrista, experiodista estrella de la televisión israelí.

Ayer, su partido inició negociaciones con la agrupación de derecha radical Yamina, que dirige Naftali Bennett.

Si las negociaciones entre las formaciones Yamina y Yesh Atid ("Hay un futuro") se concretan, la propuesta de Netanyahu, del conservador Likud, de formar un Gobierno con los partidos Nueva Esperanza y el propio Yamina, que lo habilitaría a permanecer en el poder, sería inviable.

Para formar la "coalición de cambio" a la cual aspiran los adversario de Netanyahu, Lapid necesita aún cuatro votos más, que podrían venir de los partidos árabes israelíes, que hasta ahora no se han expresado.

Durante la conferencia de prensa en presencia de sus partidarios, Lapid no mencionó la presencia de partidos árabes en la alianza anti-Netanyahu.

El primer ministro, que ha liderado el país durante los últimos 12 años, arremetió contra Bennett en una declaración televisada, acusándolo de cometer "el fraude del siglo", al tiempo que lo instaba a unirse a su posible Gobierno.

Antes del miércoles, Lapid y Bennett intentarán asegurar acuerdos de coalición con suficientes partidos para asegurar el apoyo de una mayoría de la Knesset para su Gobierno, que también incluiría a las formaciones New Hope, Labor, Israel Beiteinu, Kahol Lavan, Meretz.

Las negociaciones se habían congelado con la escalada militar entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamas en la Franja de Gaza y la explosión de protestas, represión policial y militar y choques violentos dentro del territorio israelí y los territorios palestinos ocupados.

"Llegó el momento para un nuevo Gobierno; se trata de una oportunidad histórica para romper las barreras que dividen a la sociedad israelí, para unir a los religiosos y los laicos, la izquierda, la derecha y el centro", dijo Lapid a mediados de mayo.

Para ese Gobierno de unión, Lapid debe conseguir el apoyo de 61 de los 120 diputados de la Kneset, el parlamento israelí.

Si el campo anti-Netanyahu no consigue formar un Gobierno, 61 diputados podrán pedir al presidente que designe, para un último intento, a un parlamentario de su elección, que podría ser Netanyahu, Lapid, Bennett u otro.

Si esta opción también fracasa, la Kneset se disolvería y el país celebraría sus quintas elecciones en poco más de dos años. (Télam)