Los casos activos de coronavirus de personas que iniciaron síntomas en los últimos 14 días aumentaron en México ocho veces en un solo mes, mientras el presidente Andrés López Obrador amaneció con síntomas y podría haberse contagiado otra vez, aunque él confiaba en que no.

"Amanecí ronco, con ligeras molestias en la garganta y me voy a hacer la prueba más tarde", dijo el mandatario durante su habitual conferencia de prensa en el Palacio Nacional, pero aclaró que suponía que no será Covid.

El gobernante, que ya cuenta con su esquema completo de vacunación e incluso hace más de un mes recibió el refuerzo de una tercera dosis, admitió que hubo "un aumento de contagios, aunque remarcó que esto aún no se refleja en hospitalizaciones ni en decesos".

La ministra del Medio Ambiente, María Luisa Albores, reveló ayer que se infectó, con lo que se convirtió en la segunda integrante del gabinete en contraer la enfermedad en los últimos días, después de su par de Economía, Tatiana Clouthier.

En las últimas 24 horas, el ministerio de Salud informó que se reportaron 11.599 nuevos contagios y 31 muertes, mientras que los especialistas estiman que durante la mitad de febrero se podría alcanzar el pico máximo.

Desde el 9 de diciembre, cuando comenzó un fuete repunte de casos impulsado por la nueva cepa Ómicron, los casos activos pasaron de 20.241 a 158.332, según datos oficiales.

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La capital acapara el 25% (40.268) de los contagios, seguido en importancia del vecino estado de México (9.594), Nuevo León (7.819), Baja California Sur (7.314) y San Luis Potosí, 6.909.

La hospitalización general aumentó en este período tres puntos, de 17 a 20%, pero la de pacientes críticos se mantiene en 12%, reseñaron medios locales y la agencia de noticias ANSA.

México, que ostenta el cuarto lugar del mundo en mortalidad, después de Estados Unidos, Brasil e India, contabiliza 4,1 millones de casos (11.599 en las últimas 24 horas) y 300.303 fallecimientos, de acuerdo al último parte sanitario.

El sábado registró 30.671 casos, la cifra más alta de la pandemia, que supera la del 18 de agosto pasado (28.953).

Los centros de salud y las farmacias se abarrotaron por la demanda de testeos rápidos exigidos en centros de trabajo del Gobierno y en empresas privadas, pero las autoridades de la capital anunciaron que no pedirán certificados que demuestren resultados negativos.

La jefa de gobierno de la ciudad, Claudia Sheinbaum, llamó a "no caer en pánico" ante Ómicron en la urbe y descartó la posibilidad de cierre de actividades o suspensión de clases presenciales.

La nueva mutación se caracteriza por su muy veloz propagación y alta contagiosidad, y si bien es menos mortífera que su antecesora Delta, la Organización Mundial de la Salud exhortó reiteradamente a que no se la subestime por ello. (Télam)