Los hijos de yihadistas retenidos en el campamento sirio de Al Hol reciben a los visitantes con gritos de "infieles" y les tiran piedras, advirtió una responsable de la asociación belga Child Focus, que instó a repatriar "lo antes posible" a esos menores.

Este campamento -un "Guantánamo bis", según las ONG-, recoge a unas 62.000 personas, en su mayoría yihadistas sirios e iraquíes con sus familias.

Además están censados unos 10.000 extranjeros, casi exclusivamente mujeres y niños detenidos en la parte llamada internacional, que fueron desplazados hace dos años de la localidad de Baghuz, en el sureste de Siria, tras la caída de este último reducto de yihadistas del grupo radical Estado Islamico (EI).

"Uno se creería en Raqa", el antiguo feudo del EI en Siria, opinó la directora general de Child Focus, Heidi De Pauw, citada por la agencia de noticias AFP.

De Pauw, quien viajó tres veces a Al Hol en dos años, afirmó que las fuerzas kurdas le confesaron en diciembre pasado durante su última visita "haber perdido el control" del campamento, situado en el noreste de Siria.

"Es el grupo EI quien se ha hecho cargo, sobre todo entre los extranjeros del campo", señaló.

Una opinión similar a la manifestada por el premier belga, Alexander De Croo, el pasado 4 de marzo para justificar su compromiso, único en Europa, de "hacer todo lo posible" para repatriar a todos los niños belgas menores de 12 años y a sus madres pero analizando "caso por caso" para las progenitoras.

"En estos campamentos están los terroristas de mañana", manifestó entonces.

Según De Pauw, en Al Hol existen "tribunales que aplican la sharia": "Todas las mujeres con las que nos cruzamos llevaban un niqab negro, incluso niñas de 3 o 4 años", explicó.

En junio de 2019, la dirigente de Child Focus había acompañado a una misión belga que permitió repatriar a seis niños y adolescentes, huérfanos o víctimas de secuestro por sus progenitores. Apenas una pequeña parte de los 40 menores belgas que aún estarían en Siria, según un estudio reciente.

En aquel viaje, tres meses después de la caída de Baghuz, De Pauw se pudo acerca a mujeres en Al Hol, pero en diciembre pasado, el cambio fue radical.

"Sentimos de inmediato la tensión", dijo y precisó: "En un momento, los niños se volvieron hacia nosotros tratándonos de 'infieles' y empezaron a tirarnos piedras. Es triste ver cómo se puede estar radicalizado hasta tal punto con nueve o diez años".

En esa ocasión, ningún contacto fue posible con las mujeres.

La responsable alertó su temor por que se produzca una creciente porosidad entre estas radicalizadas y los simpatizantes del EI que vuelven a pasar a la ofensiva en el exterior cometiendo atentados.

"Hay que repatriar a los niños lo antes posible por razones humanitarias y de seguridad", concluyó. (Télam)