(Por Alberto Galeano) Los recientes enfrentamientos fronterizos entre Armenia y Azerbaiyán, vinculados al conflicto de Nagorno Karabaj, ponen de manifiesto que las diferencias políticas aún no han cicatrizado en esa región del Cáucaso, donde en 2020 hubo una guerra que finalizó con la victoria de los azerbaiyanos.

Las escaramuzas ocurridas el martes llamaron al atención de la Unión Europea (UE), cuyo representante especial para el Cáucaso Sur, Toivo Klaar, se manifestó preocupado por las tensiones fronterizas, tras la muerte de al menos cuatro personas (tres armenios y un azerbaiyano).

Tras pedir a Ereván y a Bakú que trabajen conjuntamente para descomprimir el conflicto, el funcionario ofreció la ayuda de la UE para delimitar la frontera armenio-azerbaiyana, caldo de cultivo de eventuales disputas militares.

Los combates ocurridos a principio de 2022 en la región fronteriza de Kalbajar, situada cerca de Nagorno Karabaj, son los peores que mantienen Erevan y Bakú desde el alto el fuego del 9 noviembre de 2020 que puso fin a una guerra de seis semanas por el control del enclave.

La guerra de 2020 dejó más de 10.000 muertos y finalizó con la derrota de Armenia, que cedió a Azerbaiyán varias regiones de Nagorno-Karabaj, entre ellas Kalbajar.

El enclave en disputa, poblado en su mayoría por armenios cristianos, declaró su independencia de Azerbaiyán poco antes de la desintegración de la Unión Soviética en 1991, lo que desató una guerra entre ese país y Armenia, el principal apoyo de Nagorno Kabaraj.

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El 10 de diciembre de 1991, la población de origen armenio de la región había autoproclamado el territorio como república independiente de Artzaj, respaldada por Erevan, pero no fue reconocida internacionalmente.

Más de 30.000 personas murieron y hubo un millón de desplazados, tras lo cual se firmó en 1994 un alto el fuego que fue interrumpido a menudo por enfrentamientos, según informes de la BBC.

En septiembre de 2020 ocurrieron nuevos incidentes en Nagorno Karabaj, tras lo cual se acordó un pacto bajo el auspicio de Rusia que provocó la llegada de fuerzas pacificadoras rusas a dicha región, mediante el cual Armenia aumentó su dependencia de Moscú, según algunos analistas.

El convenio mejoró, además, la influencia rusa en el sur del Caúcaso, lo cual significó una victoria diplomática para el presidente ruso, Vladimir Putin.

"El conflicto tiene una larga historia: por un lado, un país más túrquico como Azerbaiyán; por el otro, un país más cristiano antiguo como Armenia; pero ese no es el determinante de esta guerra", dijo a Télam Marcelo Montes, experto en Rusia e integrante del Grupo de Estudios Euroasiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

Para este analista, durante el fin de la Unión soviética "el líder Mijail Gorbachov tuvo que enfrentar varios conflictos interétnicos en ese momento de la ´Perestroika´ (reforma), entre ellos en localidad de Shushi (llamada así por los armenios) o Shushá para los azeríes, en el Alto Nagorno Karabaj. Estamos hablando de 1987 o 1988".

"Cuando cae la Unión Soviética estos países son de los primeros en independizarse después de Europa Oriental, lo cual revela que sus vínculos con el mundo soviético eran relativos. No obstante, el conflicto vuelve a aparecer en 1994 durante una guerra en la que Armenia, con el apoyo de Rusia, derrota a Azerbaiyán", afirmó.

"Sin embargo, las desavenencias reaparecen en 2020, previo a la cuarentena por el coronavirus; entonces Azerbaiyán triunfa sobre las fuerzas armenias con el apoyo de Turquía e Israel, que le proveen de drones", dijo Montes.

El catedrático opinó que en dicha contienda bélica "la novedad es que Rusia no respalda a Armenia porque el presidente armenio, Armén Sarkissian, decide coquetear con la UE".

Con respecto a los últimos incidentes, el analista comentó que "la disputa armenia-azerbaiyana se inserta en la lógica de los ´conflictos congelados´, y va a seguir así con distintas fases a lo largo del tiempo".

"Por ahora, el lado ganador corresponde a Azerbaiyán. Obviamente, este país no va a invadir Armenia, pues simplemente se conforma con tener las posiciones que ha logrado", señaló.

Por último, Montes afirmó que "Armenia dependerá cada vez más de Rusia, porque no hay posibilidad de que Ereván sea aceptado algún día en la UE, ni que Rusia tolere que tenga fuerzas de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en su territorio".

A este contexto se suma también la reunión mantenida el viernes en Moscú entre el vicepresidente del Parlamento armenio, Ruben Rubinyan, y el exembajador turco en Estados Unidos Sedar Kilic, para normalizar las relaciones diplomáticas entre Erevan y Ankara.

Según el analista Menekse Tokyay, del sitio online Arab News, "Armenia espera que las negociaciones lo ayuden a romper el aislamiento regional, mientras que para Turquía son parte de sus esfuerzos para reconstruir la confianza con sus vecinos, y así reducir el riesgo de un potencial conflicto".

Turquía y Armenia no mantienen relaciones diplomáticas a raíz de la negativa turca de reconocer el genocidio llevado a cabo por el entonces Imperio Otomano en 1915, que causó el exterminio de alrededor de 1,5 millones de armenios. (Télam)