El presidente de Bolivia, Luis Arce, destacó hoy que el país se posiciona como “la economía con la menor inflación de la región y una de las más bajas a nivel mundial, con el 1,76%” interanual y goza de “un crecimiento sostenido y una balanza comercial favorable”, dos marcas de que está superando “los efectos negativos de las políticas recesivas del gobierno de facto” que encabezó Jeanine Áñez.

Los logros económicos ocuparon buena parte del informe que Arce brindó ante la Asamblea Legislativa Plurinacional (APL, Parlamento), a dos años de iniciar su mandato, oportunidad en la que remarcó que Bolivia está “con indicadores macroeconómicos muy favorables y en la tendencia correcta, como base para continuar con la reconstrucción de su economía".

Para Arce, mientras las principales economías del mundo atraviesan una etapa de “incertidumbre e inestabilidad” producto del impacto de la pandemia por Covid-19 y los conflictos bélicos en Europa, Bolivia muestra un “crecimiento importante y sostenido” por su Modelo Económico Social Comunitario Productivo.

Según datos del mandatario, en 2021 el crecimiento económico fue de 6,1% y en el segundo trimestre de este año este indicador es de 4,1%.

“Estas altas tasas de crecimiento económico muestran que la economía boliviana está remontando los efectos negativos de las políticas recesivas del gobierno de facto y de la pésima administración de la pandemia”, remarcó, según la agencia estatal ABI.

De acuerdo al mandatario, el Modelo Económico Social Comunitario Productivo, “a diferencia del modelo neoliberal, está fuertemente comprometido con la justicia social”, por lo que el crecimiento económico que posibilita la generación de excedentes “no se dispone solo para la reinversión, sino también para la redistribución del ingreso mediante las políticas sociales como el incremento salarial y los bonos sociales para la población en situación de vulnerabilidad”.

Puso de relieve que el año pasado la pobreza moderada fue de 36,3% y la pobreza extrema de 11,1%, “los registros más bajos en Bolivia” desde 2005.

Arce, que asumió el 8 de noviembre de 2020 tras ganar las elecciones con un 55% de los votos, ponderó además que la deuda externa, a junio de 2022, se ubica en 28,9 por ciento del PIB, lo que representa una disminución del 2,3 por ciento en comparación con la gestión 2021.

El mandatario eligió además algunos conceptos y datos de su discurso ante los legisladores para publicarlos en un extenso hilo de mensajes en su cuenta de la red social Twitter.

Entre ellos, reveló que de enero a septiembre el saldo comercial “refleja un superávit de 960 millones de dólares, explicado por un incremento en las exportaciones que superaron los 10.600 millones”.

“Es un arduo camino el que venimos recorriendo, hermanos y hermanas. Pero una vez más hemos salido airosos ante los desafíos y obstáculos impuestos, principalmente aquellos derivados de la crisis externa y los intentos desestabilizadores internos”, subrayó.

Se declaró además “orgulloso” de la “plurinacionalidad, costumbres y tradiciones” del país, y celebró los dos años de gestión “en los que gracias a la unidad, trabajo, esfuerzo y compromiso del pueblo boliviano, recuperamos el derecho a la educación, a la salud y volvimos a la senda del crecimiento económico, que ya es patrimonio de las bolivianas y bolivianos”.

“No tenemos la menor duda de que llegaremos a nuestro Bicentenario con una estabilidad consolidada, en lo económico, político, social, sanitario, educativo y cultural, porque nos mueve el sentimiento de amor más grande por nuestra Patria”, concluyó. (Télam)