Por Cristoforo Spinella ESTAMBUL, 29 DIC - La escalada internacional del conflicto en Libia es cada vez más crítica: mientras las fuerzas del general rebelde Khalifa Haftar siguen su ofensiva contra Trípoli, Turquía pone el pie en el acelerador para gantizar su apoyo al Gobierno de Acuerdo Nacional, liderado por Fayez al-Sarraj.

Alrededor de 300 rebeldes sirios cooptados por Ankara fueron ya enviados a Trípoli, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

En tanto, las fuerzas de Haftar prosiguen su ofensiva con ataques aéreos sobre Trípoli, con bombardeos incluso en una zona cercana al aeropuerto de Mitiga, el único en funcionamiento en la capital.

La de Turquía sería una participación temprana, anticipada en los últimos días, que contrasta con la presencia de los "mercenarios" rusos del grupo Wagner junto a Haftar, denunciada en reiteradas oportunidades por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, pero desmentida por Moscú.

Otros milicianos sirios, entre 900 y 1.

000, fueron enviados a campos de entrenamiento turcos en espera de partir hacia Libia, según el Oservatorio.

La misma fuente sostiene que el compromiso tendrá una duración mínima de entre 3 y 6 meses y una compensación que va de 2.

000a 2.

500 dólares, aunque está destinado a crecer en caso de que se prolongue la presencia en el campo de batalla.

Entre los combatientes ya enviados a territorio libio habría miembros de Hazzm, una coalición de rebeldes islámicos que se trasladó desde 2015 a otras facciones armadas contra el gobierno del presidente sirio Bashar al Assad.

Muchos de ellos habrían sido transferidos desde Afrin, el antiguo énclave kurdo en el norte de Siria, conquistado en 2018 por Turquía con el apoyo de las milicias árabes locales.

Fuentes del Observatorio sostienen que los rebeldes sirios fueron identificados en el distrito de Salah al-Din, al sur de la capital libia, y están acuartelados en el campamento de al-Takbaly, ya en manos de milicias locales pro turcas.

El salto hacia adelante de Erdogan parece relacionado a los temores por el acercamiento a Trípoli de las fuerzas de Haftar.

Y si las milicias ilegales en Ankara no necesitan avales formales, se acelera incluso el envío del ejército turco.

El Parlamento, que debería haber votado la moción que autoriza el despliegue en Libia para reanudar el trabajo después del receso del fin de año, el 7 de enero, será convocado en una sesión extraordinaria esta semana.

El voto final se espera para el jueves.

También permanecen abiertos los canales diplomáticos.

El mismo Erdogan tuvo hoy un diálogo telefónico con la canciller alemana, Angela Merkel, sobre Libia y Siria.

Y crece la expectativa por una eventual misión de la Unión Europea, el 7 de enero, con los ministros del Exterior de Italia, Francia, Alemania y el Reino Unido.

En tanto, en el campo de batalla no se detiene la ofensiva del disidente Ejército Nacional Libio de Haftar.

La Compañía Petrolera Nacional Libia advirtió hoy "sobre la posibilidad de suspender las operaciones en la terminal de Zawiya", la principal del oeste del país, lo que significaría una pérdida de al menos 300 mil barriles al día.

También estaría en riesgo la producción en el campo de Al Sharara.

Según Trípoli, otros ataques de Haftar afectaron también Abu Slim, al sue de la capital, provocándole heridas a seis civiles.

La situación es cada vez más alarmante desde el punto de vista humanitario: el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR) renovó hoy su "llamado a proteger las vidas de civiles, incluidos los refugiados y los migrantes detenidos" en el país.

(ANSA).