La expresidenta de facto de Bolivia Jeanine Áñez, quien hoy quedó detenida acusada de sedición y terrorismo, pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a la Unión Europea (UE) el envío de misiones oficiales para verificar la "persecución política" de la que se considera víctima, junto a varios de sus exministros.

Áñez, presa en la sede de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de la Policía boliviana, envió cartas al secretario general de la OEA, Luis Almagro, y al embajador de la UE en La Paz, Michael Dóczy Áñez, para denunciar las acciones "perpetradas por el Gobierno del Movimiento Al Socialismo" y la "sistemática vulneración de los derechos humanos en Bolivia mediante una persecución política aberrante".

El diario Página Siete detalló que el pedido alude a la Carta Democrática Interamericana y por eso sugiere la llegada de una Misión Oficial de Observación “a objeto de que evalúe de manera objetiva e imparcial la ilegal aprehensión” de la que se considera víctima.

"Se me acusa de terrorismo, sedición y conspiración para materializar un supuesto golpe de Estado. No obstante, la institución a la que usted representa ha sido testigo de un fraude en las pasadas elecciones del año 2019, motivo por el cual el pueblo boliviano salió a las calles a reclamar y exigir el respeto a su voto", argumentó Áñez en su misiva a Almagro.

El pedido a la OEA resulta casi una afrenta para el Ejecutivo de Luis Arce, dado que fue la organización continental la que hizo público un informe que hablaba de fraude tras las elecciones presidenciales del 2019, que sirvieron de base a militares y policías para exigir entonces la salida del cargo de Evo Morales.

Las relaciones de Bolivia y la OEA están virtualmente congeladas, al punto que en los comicios regionales de hace dos semanas Arce no fue a abrir la jornada justamente en repudio a la presencia de la misión de observadores de la OEA. (Télam)