La expresidenta de facto de Bolivia Jeanine Áñez reveló que en 2019 el ahora mandatario Luis Arce estaba "desesperado" por salir del país y su administración le otorgó un salvoconducto "de inmediato", pero ahora el jefe de Estado “goza” por su detención, acusada de conspiración.

"Nos llamó alguien muy cercano a Luis Arce para pedir por su persona, que estaba desesperado por salir de Bolivia. Viendo su situación de salud, le dimos el salvoconducto de inmediato. Ahora Arce goza (de) verme presa", expresó Áñez.

La exgobernante respondió en forma manuscrita un cuestionario del diario Página Siete, que hoy publicó la entrevista, en la que Áñez dijo haberse enterado que Arce “hace chistes” sobre su situación.

“Probablemente obedece a (Evo) Morales, que es un hombre resentido”, especuló la exlegisladora.

En prisión desde marzo, acusada de sedición, conspiración y de la represión de las protestas contra la salida de Evo Morales del poder en noviembre de 2019, Áñez insistió en que el exmandatario es “un hombre lleno de odio y resentimiento”.

Cuando se la consultó por su designación de hecho y la salida del poder de Morales, la exmandataria respondió: "Yo no evado responsabilidades; lo volvería a hacer. Yo cumplí con mi deber patriota, y tengo la conciencia tranquila. Enfrentamos la violencia y llamamos a nuevas elecciones".

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Para Áñez, Morales "no pudo llevar adelante el plan de irse, generar violencia, vacío de poder y volver como el salvador".

En cuanto a su situación en prisión, afirmó que inicialmente tuvo una relación respetuosa con el personal policial, pero "a partir del cambio de directora del penal, las presas y algunas policías cambiaron".

"Hay la instrucción de hostigamiento. Yo sé que hay la orden de matarme y día a día van avanzando", denunció, y volvió a considerarse "secuestrada". (Télam)