La familia de la detenida expresidenta de facto de Bolivia Jeanine Áñez presentará una nueva denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por supuestos maltratos en la cárcel, anunció hoy su hija, Carolina Ribera.

"No me dejan ingresar al penal... Lo vamos a denunciar nuevamente ante la CIDH porque son elementos nuevos que nos da el Gobierno en contra de los derechos de mi madre", aseguró Ribera anoche, de acuerdo con un reporte de la agencia de noticias AFP.

"Ya basta de estos abusos y atropellos contra una mujer enferma", agregó, tras denunciar anteayer que su madre había sido "agredida y golpeada" por una policía del penal de La Paz donde se encuentra recluida.

Las autoridades negaron las denuncias y aseguraron que fue Áñez quien maltrató a la uniformada, e incluso el director general de Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias, informó este jueves que la propia Áñez desmintió la denuncia de su hija.

“Sale una nota de la misma privada de libertad en la que no habla de la agresión, habla de que hubiese habido una confusión, así lo manifiesta. Entonces, se descarta totalmente el tema de agresión (...). La misma mamá con esa nota la desmiente (a Ribera), le quita esa autoridad”, dijo el funcionario en el programa “Primer plano” de Bolivia Tv, citado por la estatal Agencia Boliviana de Información (ABI).

Además, Limpias dijo que el personal de la Defensoría del Pueblo estuvo la noche del miércoles en el centro penitenciario con médicos del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) para constatar la veracidad de la denuncia, pero Áñez rechazó ser revisada puesto “que ella misma se dio cuenta que no ameritaba tal situación”.

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Con 54 años, Áñez sufre depresión e hipertensión y se autolesionó el 21 de agosto en la cárcel.

Hace dos meses la CIDH rechazó una solicitud de medidas cautelares a favor de Áñez, acusada de participar en un golpe de Estado contra Evo Morales.

El organismo instó al Estado boliviano en una carta a que "continúe garantizando las condiciones dignas de detención" de la exmandataria y pidió que se mantuvieran "las visitas y el acompañamiento permanente de sus familiares".

Áñez se proclamó presidenta interina el 12 de noviembre de 2019, después de que Morales renunciara tras perder el respaldo de mandos militares y policiales en medio de una fuerte convulsión social y luego de que una auditoría de la OEA acusaba a Morales de haber hecho fraude en las elecciones de octubre de ese año, cuestión que luego se demostró era falsa.

Áñez dejó el poder en noviembre de 2020 tras nuevos comicios en los que resultó electo Luis Arce, delfín de Morales, y en marzo fue detenida. Algunos de los cargos en su contra son genocidio, sedición, terrorismo y conspiración.

Un informe presentado el 18 de agosto por expertos independientes contratados por la CIDH señala que Bolivia debe revisar la existencia de "tipos penales ambiguos, como los de terrorismo, sedición e incumplimiento de deberes", para evitar su utilización "de manera arbitraria". (Télam)