Amnistía Internacional (AI) exigió hoy a Kazajistán la libertad de las personas detenidas arbitrariamente durante las protestas antigubernamentales de la semana pasada en varias ciudades y que se respeten las libertades fundamentales de los que participaron en las revueltas generadas por un aumento en la tarifa de gas, lamentadas por el propio papa Francisco.

"Kazajistán debe poner en libertad a periodistas y activistas detenidos arbitrariamente por su cobertura de las protestas de la semana pasada, dar información sobre todos los arrestos y garantizar los derechos humanos de todas las personas detenidas", demandó la organización no gubernamental (ONG).

Desde que comenzaron los disturbios el 2 de este mes, en un primer momento por el incremento del precio del gas licuado y después en contra del Ejecutivo, unas 10.000 personas fueron detenidas, según fuentes oficiales, mientras el número de muertos sigue sin esclarecerse.

"Aunque la situación parece haberse calmado, la crisis está lejos de haber terminado; no hay nada más importante ahora que el libre acceso a la información independiente, una rendición de cuentas completa de lo ocurrido y el compromiso de respetar los derechos humanos", expuso la directora de AI para Europa Oriental y Asia Central, Marie Struthers.

Amnistía denunció que todavía seguía sin conocerse el número exacto de víctimas mortales como consecuencia de la represión de fuerzas de seguridad apoyadas por tropas rusas que se retiraron ayer.

Si bien el Gobierno confirmó la muerte de al menos 18 miembros policiales y militares, los de civiles eran aún una incógnita.

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"El 9 de enero, un canal de Telegram asociado al Gobierno dio información sobre la muerte de 164 personas, pero posteriormente el Ministerio de Salud lo desmintió y dijo que había sido un fallo técnico", recordó la ONG.

Struthers sostuvo que "el silencio de las autoridades sobre el número de víctimas y las circunstancias de su muerte es indignante" por lo que las exhortó a "revelar inmediatamente información sobre muertes de civiles".

AI también denunció "el apagón informativo" al que se han visto forzados los canales de comunicación alternativos y fustigó que "la conexión a Internet fue desactivada y restringida durante los cinco posteriores días al inicio de las protestas" y que se detuvieron "a periodistas independientes".

Desde el inicio de los incidentes, el Gobierno abrió 400 causas penales, la mayoría por atentados contra la autoridad, incluyendo cargos de homicidio, recogió la agencia de noticias Europa Press.

El papa Francisco reclamó ayer soluciones "lo antes posible" para terminar con la crisis en el país más grande de Asia Central, cuyo presidente Kasim-Yomart Tokayev la atribuyó a "un intento de golpe" para desalojarlo del poder.

AI es un movimiento global con sede en Londres presente en más de 150 países que trabaja por el reconocimiento y respeto de los derechos humanos.

(Télam)