(Por Alberto Galeano).- La retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, completada en un 90%, amenaza con desatar una guerra civil ante el avance de la milicia Talibán en ese empobrecido país de Asia, donde la Casa Blanca obtuvo escasos logros para fortalecer el sistema democrático.

Los talibanes, apoyados por la numerosa etnia pashtún, avanzan por el norte y en los alrededores de Kabul, la capital afgana, sin que el ejército -armado por los estadounidenses y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)- pueda ofrecerle resistencia.

El principal comandante militar estadounidense en Afganistán, el general Austin S. Miller, reconoció el martes: "La guerra civil es un camino que puede ser visualizado" y apuntó: "Esto debe ser una preocupación mundial".

Muchos analistas criticaron al presidente Joe Biden cuando en abril anunció el repliegue de las fuerzas estadounidenses, prevista inicialmente para septiembre, para poner fin a 20 años de guerra en Afganistán, la contienda bélica más larga librada por Estados Unidos.

Los expertos señalaron que resultaría un "desastre" para ese país asiático de 38 millones de habitantes, especialmente por la situación de las mujeres, sometidas a un islam primitivo como en la Edad Media.

"Básicamente, la retirada estadounidense es una promesa electoral que está cumpliendo Biden. También es aceptar una realidad que no se ha podido modificar después de 20 años", dijo a Télam Paulo Botta.

El director del Programa Ejecutivo en Medio Oriente de la Universidad Católica Argentina (UCA) opinó: "Esto es un dolor de cabeza para tres no-amigos de EEUU: Irán, Rusia y China. Porque los talibanes van a tener frontera directa con Teherán (al oeste), con quienes nunca se llevaron bien, lo que preocupa también a Tayikistán, un gran aliado de Rusia".

"El retiro de las tropas estadounidense también es un gran desafío para China, pues Afganistán limita al noroeste" de ese país, señaló el analista.

El 8 de julio, Biden justificó una vez más la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, prevista ahora para el 31 de agosto, 11 días antes de cumplirse el vigésimo aniversario de los atentados contra Estados Unidos de 2001, que causaron 3.000 muertos, señalando que la Casa Blanca ha impedido que se genere "terrorismo" en esa parte del mundo.

Antes de que Biden hablara, la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, había advertido durante su conferencia de prensa diaria: "No vamos a tener un momento de 'misión cumplida' (aludiendo a la famosa frase del expresidente George W. Bush sobre la Guerra de Irak en mayo de 2003). Es una guerra de 20 años que no se ha ganado militarmente".

De acuerdo al diario The New York Times, la tragedia en Afganistán se está desarrollando mucho más rápido de lo que los menos pesimistas habían imaginado.

En las últimas semanas, los talibanes han capturado 250 de los 398 distritos del país, según informes de la propia milicia.

Biden heredó una difícil situación tras la retirada anunciada durante el Gobierno de Donald Trump, después de que el expresidente republicano eligiera reducir la misión militar en lugar de robustecerla.

El 25 de junio, Biden se reunió en la Casa Blanca con el presidente afgano, Ashraf Ghani, para mostrar su apoyo al mandatario y declarar que los afganos tendrían que "decidir su futuro".

Según algunos informes de la prensa estadounidense, el Gobierno de Kabul no sería capaz de sostenerse en el poder, por lo que colapsaría dentro de los seis o doce meses de la partida de las fuerzas estadounidenses.

Si finalmente esto sucede, la red Al Qaeda podría restablecer sus bases en Afganistán, según un estudio solicitado por el Congreso de EEUU, de acuerdo a diarios de ese país.

Para Gustavo Cardozo, profesor en Relaciones Internacionales de la Universidad Regional del Noroeste del Estado brasileño de Rio Grande do Sul (Unijui), "fueron escasos los logros de fortalecer en Afganistán un sistema democrático con instituciones estables, asumiendo las luchas internas del territorio afgano".

"Tampoco se evitó el resurgimiento del terrorismo islámico, muy ligado a la gran corrupción política del país, la cual se sustenta en parte, con fondos provenientes de EEUU", señaló.

Cardozo advirtió que "el accionar de China y Rusia, en otras áreas estratégicas, imponen una mayor atención de recursos económicos y militares por parte de la Casa Blanca".

La llegada de los talibanes al poder podría producir, además, una ola de refugiados, sobre todo en países vecinos como Pakistán, que esta semana cerró un importante paso fronterizo con Afganistán a causa de la pandemia de coronavirus.

"Hemos llevado a cabo nuestra batalla, la población está de nuestro lado (...) Estados Unidos se vio obligado a abandonar nuestro territorio", afirmó el viernes en Moscú el representante de los talibanes Shahabuddin Delaw. (Télam)