Una funeraria acordó pagar 250.000 dólares para poner fin a una disputa legal con una empleada transgénero fallecida, en el del primer caso sobre los derechos de las personas transgénero que llega a la Corte Suprema de Estados Unidos y en el corazón de un fallo histórico.

La funeraria con sede en Detroit (Míchigan), Harris Funeral Homes, donará 130.000 dólares a un fideicomiso creado para honrar el legado de Aimee Stephens, quien murió en mayo a la edad de 59 años.

Los 120.000 dólares restantes serán entregados a la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), que la representó en la corte, luego de que un juez federal acordara los términos del acuerdo el lunes.

"Este acuerdo marca un capítulo final en la notable lucha de Aimee Stephens por la justicia", dijo Chase Strangio, de la ACLU, en un comunicado, replicado por la agencia de noticias AFP.

"Estamos tristes de que Aimee no esté aquí para vivir este momento", añadió.

Stephens fue despedida seis meses después de ingresar a trabajar en la funeraria, tras contarle a su empleador que era una mujer transgénero y que había empezado el proceso de transición a su verdadero género.

Su jefe, quien se describía como un "ferviente cristiano", la despidió, alegando que no quería perturbar a sus clientes, por lo que Stephens presentó una demanda de discriminación.

Después de perder en un tribunal inferior, ganó la apelación y su exempleador llevó el caso a la Corte Suprema, en el primer caso sobre los derechos de las personas transgénero.

La corte le dio una victoria a la comunidad transgénero en junio pasado, dictaminando que un empleador no puede discriminar a sus trabajadores por su orientación sexual o su identidad transgénero.

En un golpe al Gobierno del presidente Donald Trump, el tribunal dictaminó que una ley de 1964, que prohíbe la discriminación contra los empleados debido al sexo de una persona, también cubre la orientación sexual y la condición de género.


(Télam)