Decenas de personas se manifestaron hoy frente al Parlamente húngaro, en Budapest, y prometieron llevar adelante una campaña de desobediencia civil contra una nueva ley que prohíbe la "promoción de la homosexualidad".

La ley entró hoy en vigencia y prohíbe exhibir a menores contenidos que muestren la homosexualidad o la reasignación de sexo, pero sus críticos señalan que el fin del Gobierno del nacionalista Viktor Orban es estigmatizar y marginar a las minorías sexuales.

La ley generó una intensa oposición en el país y en la Unión Europea (UE) y puso en evidencia las marcadas diferencias que hay en el bloque comunitario en algunos asuntos, como ya había salido a la luz con la crisis migratoria.

En la manifestación de hoy, activistas de derechos humanos con un corazón inflable de 10 metros con los colores de la bandera LGBTIQ+, alertaron que la ley niega a miles de jóvenes información y apoyo cruciales a la vez que viola normas nacionales e internacionales de derechos humanos.

"Creemos que el único camino que podemos seguir es la desobediencia civil, y no cambiaremos nada en nuestras actividades", dijo Luca Dudits, el vocero Hatter Society, el grupo de defensa LGBTIQ+ más grande de Hungría.

La cuestionada ley tiene una disposición que prohíbe a las organizaciones realizar programas educativos sobre orientación sexual en las escuelas a menos que estén aprobados por el Gobierno.

Pero Dudits dijo que Hatter Society continuará brindando a los maestros materiales educativos y de capacitación, y ofrecerá sus servicios a cualquier persona sin importar la edad.

Dudits agregó que la ley "estigmatiza a las personas LGBTIQ+ y, de hecho, pone más a los jóvenes LGBTIQ+ (...) en peligro de sufrir bullying y acoso en las escuelas y también en sus familias", informó la cadena de noticias CNN.

La ley fue cuestionada por varios líderes europeos que argumentaron que viola los valores del bloque.

La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, dijo ayer ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo que la ley era "una vergüenza".

Mientras tanto, el Parlamento Europeo se dispone a aprobar una resolución conjunta en contra de la norma impulsada por algunos eurodiputados.

La resolución establece que la ley "restringirá severa e intencionalmente los derechos y libertades de las personas LGBTIQ+ así como los derechos de los niños", e insta a la CE a remitir el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Hoy, al hablar en Belgrado antes de una reunión con el presidente serbio, Aleksandar Vucic, Orban dijo que la controversia era un "debate sobre quién decide cómo criaremos a nuestros hijos".

"Los burócratas de Bruselas no tienen lugar aquí", sentenció el líder de derecha, quien el próximo año enfrenta elecciones, que se espera sean las más competitivas desde que su partido volvió al poder en 2010.

La Hungría de Orban, junto con Polonia, han desafiado repetidamente al bloque sobre temas como la migración, la corrupción y el estado de derecho.

El año pasado, los dos países retrasaron la aprobación del presupuesto de la UE y el paquete de recuperación económica de Covid-19 por encima de las disposiciones que permitirían la retención de pagos a países que no respeten los estándares democráticos.

David Vig, director de Amnistía Internacional Hungría, que copatrocinó la manifestación hoy en el Parlamento, calificó la reciente legislación de "fundamentalista" y expresó su apoyo a la acción de la UE contra el gobierno de Hungría, incluida una posible congelación de miles de millones de dólares en fondos para la nación. (Télam)