El heterogéneo movimiento colombiano Defendamos la Paz pidió hoy un cese unilateral del fuego y de hostilidades a los grupos armados ilegales presentes en el país durante el futuro período electoral y poder así desarrollar con normalidad los comicios legislativos y presidenciales previstos en 2022.

El pedido fue expresado a través de una carta pública emitida hoy por la plataforma, que reúne a académicos, periodistas, políticos, campesinos, defensores de derechos humanos y exintegrantes del equipo negociador de paz del Gobierno con la antigua guerrilla de las FARC y velan por el respeto del acuerdo firmado en noviembre de 2016.

"Ante el inicio del calendario electoral, el movimiento Defendamos la Paz hace un llamado público a los grupos armados para que inicien cuanto antes un cese del fuego y de hostilidades unilateral, e insta al Gobierno Nacional a respetar estos gestos y adoptar acciones encaminadas a la paz total", reza el texto.

Asimismo, los firmantes -entre los que figuran el exministro Juan Fernando Cristo y el exguerrillero Rodrigo Londoño- solicitaron un cese inmediato de las restricciones a la movilidad, desplazamientos forzados y cualquier infracción a los derechos humanos, consignó la emisora Caracol Radio.

En su llamado, el movimiento lamentó el aumento de la violencia política en el país, consecuencia del recrudecimiento de hostilidades y la suspensión del diálogo entre insurgentes y el Gobierno, así como los conflictos por el control del territorio y el incumplimiento de "muchos de los puntos" del acuerdo de paz.

"Contrario a lo que sucedió en 2018, cuando Colombia registraba las elecciones más tranquilas de los últimos 50 años -producto del acuerdo de paz-, hoy nos enfrentamos a un verdadero retroceso en materia de seguridad electoral", sentenció.

El documento destaca la urgencia de esta declaratoria, en particular para las elecciones legislativas del próximo 13 de marzo, en las que 16 de los 161 escaños a disputar en la Cámara de Representantes serán destinados únicamente a víctimas del conflicto armado, provenientes de las zonas más afectadas por la violencia en el país.

La denominada reconciliación nacional en Colombia se ha visto afectada estos últimos años por un preocupante incremento de la violencia hacia los defensores del acuerdo de paz de 2016.

Disidencias de la exguerrilla de las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), así como grupos paramilitares que se desmovilizaron en 2006, sostienen una lucha por controlar rutas de la droga, principalmente en sectores del Pacífico colombiano (suroeste), y la frontera con Venezuela, reportó la agencia de noticias Sputnik. (Télam)