Unos 300 muertos y decenas de heridos dejó el accionar de pandillas en Cité Soleil, una comuna de Puerto Príncipe, la capital de Haití, entre el 8 y el 17 de de este mes, advirtió la ONU en un comunicado en el que anuncia asistencia para la zona y reclama un plan sostenido de desarrollo.

"También se han reportado graves incidentes de violencia sexual contra mujeres y niñas, así como niños reclutados por las pandillas", agregó Naciones Unidas.

Unos 3.000 habitantes de Cité Soleil, la más pobre del área metropolitana de Puerto Príncipe, tuvieron que huir de sus casas, entre ellos "cientos de niños no acompañados".

Las agencias humanitarias, que trabajan en la asistencia a las personas más vulnerables, señalan que la situación de seguridad sigue siendo muy frágil.

La declaración de la ONU lamenta que "el acceso a la atención sanitaria es limitado o inexistente, con muchos centros de salud cerrados y el personal médico con acceso limitado a la zona, además de la falta de alimentos y agua".

Desde hace más de dos años, las bandas, en una situación casi de descontrol por la inacción de las fuerzas de seguridad, extendieron su dominio más allá de las barriadas de la capital haitiana y multiplicaron el número de secuestros.

En el comunicado, la coordinadora de ONU en el país, Ulrika Richardson, reclamó a las partes que “pongan fin a la violencia mortal y sigan comprometidas con el mantenimiento de un corredor humanitario abierto a Cité Soleil para permitir el acceso sin obstáculos de la asistencia humanitaria y médica de emergencia a los civiles necesitados".

Desde principios de junio, las bandas criminales atacan instituciones clave de Puerto Príncipe, como el Palacio de Justicia y la Autoridad Portuaria, aprovechando la escasez de personal y de equipamiento en la policía nacional.

Cerca de 300.000 personas quedaron atrapadas cuando el 7 de julio se inició la guerra entre las federaciones G-9 y G-Pep por el control del extenso barrio pobre ubicado al norte de la capital.

Según la agencia Sputnik, hay 307 menores refugiados en la escuela Saint-Louis de Gonzague de la capital a cargo del grupo comunitario Kizito, una institución religiosa fundada en 2017 que solía trabajar en Cité Soleil, y el resto se refugió en otros cinco centros de acogida.

"Las necesidades humanitarias en Cité Soleil son inmensas y van en aumento debido a la pobreza, la falta de base, incluida la seguridad, y el reciente estallido de violencia", lamentó Richardson.

Y pidió un enfoque más sostenible para el desarrollo a mediano y largo plazo de esta comuna emblemática, que tiene un fuerte potencial humano. (Télam)