Los alemanes votaban hoy en dos elecciones regionales que se prefiguran complicadas para el partido de la jefa de Gobierno Angela Merkel, a seis meses de los comicios generales que decidirán al sucesor de la líder conservadora tras 15 años en el poder.

La Unión Cristiana Demócrata (CDU) de Merkel aparece como la perdedora en dos estados del suroeste, Baden-Wurtemberg y Renania Palatinado, donde cerca de 11 millones de electores deben renovar los respectivos Parlamentos regionales.

Estos comicios dan el puntapié de inicio a un año electoral maratoniano, que incluye elecciones en otros seis estados federados y que culmina en las generales del 26 de septiembre, de las que saldrá el nuevo Parlamento y el nuevo jefe de Gobierno del país.

Las mesas cierran a las 18 (las 14 en Argentina), e inmediatamente se conocerán las primeras estimaciones.

Las revelaciones en cascada sobre el llamado "caso de las mascarillas" y las críticas crecientes a la gestión de la crisis del coronavirus anuncian "sombrías perspectivas" electorales para los conservadores, opinó hoy el diario alemán Bild.

Las operaciones de votación comenzaron en medio de estrictas precauciones sanitarias que imponen la obligación de la mascarilla, informó la agencia de noticias AFP.

En Baden-Wurtemberg, feudo conservador hasta 2011, los sondeos auguran a la CDU entre el 23% y el 25% de los votos, lo que sería el peor resultado de su historia.

Los Verdes, que gobiernan desde hace una década esta próspera región, corazón de la industria automovilística, aparecen como los vencedores con amplia ventaja.

En la región Renania-Palatinado, vecina de Francia, Bélgica y Luxemburgo, las cosas no se presentan mejor para el partido de la canciller Merkel, en el poder desde 2005.

Tras haber acariciado la idea de poner fin a tres décadas de dominación socialdemócrata, la CDU está codo con codo con el SPD y la dirigente saliente de la región, Malu Dreyer, podría renovar su mandato.

En cuanto a la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD), que ha caído a nivel nacional, también debería perder votos en las dos regiones.

Debido a las limitaciones sanitarias por el coronavirus, el voto por correo ha aumentado considerablemente este año.

Merkel, que esperaba dejar el poder en lo alto de su popularidad, ve sus planes contrariados por las dificultades de la CDU y su aliado bávaro CSU.

Dos diputados, Georg Nüsslein (CSU) y Nikolas Löbel (CDU), tuvieron que abandonar en los últimos días sus partidos respectivos por sospechas de haberse enriquecido gracias a la epidemia, al actuar como intermediarios con fabricantes en la compra de mascarillas.

La polémica cae en el peor momento para los conservadores que deben designar próximamente a su candidato para la Cancillería.

Armin Laschet, nuevo líder de la CDU, aspira a suceder a Merkel aunque el gobernador del estado de Baviera y líder de la CSU, Markus Söder podría tener la misma ambición.

El caso de las mascarillas no hace más que incrementar el hartazgo de millones de alemanes con las restricciones y dudan de la estrategia del Gobierno.

Desde el inicio del año, los conservadores han perdido la imagen de gestores eficaces de la crisis epidémica y de sus consecuencias económicas.

Las dificultades de conseguir vacunas contra el Covid-19 no han hecho más que acentuar el descontento, con el telón de fondo de un aumento de los contagios en los últimos días. Las autoridades sanitarias no esconden su preocupación ante el inicio de una tercera ola. (Télam)