A hora de que expire la tregua negociada por la ONU, el gobierno de Yemen y los rebeldes hutíes seguían hoy sin lograr un acuerdo que permita extender las negociaciones, lo que pone en riesgo los avances realizados en el plano humanitario.

La tregua entró en vigor el 2 de abril, por dos meses, y dio un respiro a un país devastado por siete años de guerra entre el Ejecutivo, apoyado por una coalición militar dirigida por Arabia Saudita, y los rebeldes hutíes, respaldados por Irán.

Además de un alto el fuego -que se respetó relativamente- el pacto prevé una serie de medidas para aliviar el sufrimiento de la población, como la reapertura del aeropuerto de la capital, Sanaá, a los vuelos comerciales; disposiciones para facilitar el suministro de combustible y el levantamiento del asedio impuesto a algunas ciudades, reportó la agencia AFP.

Un avión fletado por la compañía Yemenia despegó hoy de Sanaá, controlado por los hutíes, rumbo a El Cairo, cubriendo la primera conexión entre las capitales de Yemen y Egipto desde 2016.

Esa aeroestación había estado cerrada al tráfico comercial durante más de seis años, indicó la oficina del enviado especial de la ONU para Yemen.

Se trataba del séptimo vuelo con origen en la capital desde que la tregua entró en vigor. Los anteriores habían tenido destino en Amán, Jordania.

Tanto la ONU como organizaciones humanitarias destacaron que, gracias a la tregua, el número de víctimas civiles se redujo a la mitad y que centenares de habitantes de la capital, muchos de los cuales, enfermos, pudieron viajar al extranjero.

"Como organizaciones que operan en todo Yemen, hemos visto el impacto positivo de la tregua en el plano humanitario", señalaron el martes más de treinta organizaciones, incluyendo a Save The Children, Oxfam y el Consejo Noruego para Refugiados, en una carta abierta dirigida al gobierno y a los insurgentes.

En la misiva, les instaban a "prolongar el acuerdo de tregua, construir sobre los avances que ustedes hicieron posibles en los dos últimos meses y obrar por la paz".

Pero las partes en pugna se acusan mutuamente de no haber respetado íntegramente sus compromisos y, de momento, no se anunció ningún progreso de cara a una eventual prórroga del pacto.

El jefe del Consejo Presidencial de Yemen, Rashad al Alimi, que dirige el gobierno apoyado por Arabia Saudita, habló por teléfono con el secretario general de la ONU, António Guterres, el martes, y le pidió que "redoble la presión" sobre los hutíes para que respeten "sus compromisos y abran las carreteras que llevan a Taiz", informó la agencia de prensa oficial Saba.

Esa ciudad, de 600.000 habitantes, está rodeada por los rebeldes desde hace años.

Por su parte, los hutíes exigen discusiones sobre "el pago de los salarios (de los funcionarios), los servicios básicos y la política monetaria", pues la economía del país está por los suelos, informó la cadena de televisión de los rebeldes, Al Massirah.

Con todo, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, advirtió el martes que las negociaciones sobre la renovación de la tregua "no han terminado pero parecen difíciles".

Los hutíes, apoyados por Irán, tomaron el control de Sanaá y de amplias zonas del país, lo que desencadenó una intervención militar liderada por Arabia Saudita en 2015 en apoyo al gobierno en el poder.

El conflicto ha causado centenares de miles de muertos y provocado una de las peores tragedias humanitarias en el mundo, según Naciones Unidas. (Télam)