El caso de Francisco Gómez Manzanares sacudió a España en 2017 pero hoy sale a la luz gracias al libro del periodista Guillem Sánchez, El estafador, donde cuenta cómo este hombre dedicó su vida a arruinar y destruir la de medio centenar de mujeres.

“Desde el año 2000, Francisco vive para encarnar a su personaje”, relató Sánchez sobre su investigación. Allí detalla cómo este hombre de 47 años de edad se valió de la tecnología para empezar a seducir mujeres adineradas, estafarlas y desaparecer.

Desde muy joven, a pesar de venir de una familia decente, cometía estos delitos con los comerciantes de su barrio como víctimas. La ambición lo llevó a desarrollar el arte del engaño en innumerables ciudades.

Se hizo pasar por piloto de Iberia o administrador de las empresas de su padre; probador de autos de Fórmula 1 de la escudería de Fernando Alonso o miembro del staff del Barcelona.

Con una puesta en escena perfecta que no dejaba lugar a dudas, en encargaba de tejer negocios y antes de concretarlos huía con el capital, sin dejar rastros. En sus intentos inescrupulosos por llevar una vida de lujos, cayó preso 16 veces y salió.

Sus presas predilectas eran mujeres adineradas que cazaba a través de las redes sociales o apps de citas. Muchas estaban desencantadas, padecían la soledad y él se transformaba en el príncipe azul. Atento a todos los detalles, se amoldaba exactamente a lo que querían de un hombre perfecto.

Valiéndose de sus ojos claros y buen porte, además de la habilidad comunicativa innata, no sólo se acostaba con ellas, sino que entablaba noviazgos que parecían ir muy en serio, e incluían encuentros familiares, así como promesas de descendencia y amor eterno.

Cuidaba celosamente sus dos teléfonos celulares y pagaba sólo con efectivo hasta que un día, una de sus novias abrió la caja de Pandora. Literalmente descubrió en un maletín todos sus secretos, documentos que develaban su verdadera identidad y la de sus víctimas.

Fueron al menos 50 víctimas, y la sumatoria de estafas asciende a unos 3 millones de euros. En la piel de David, como se hacía llamar, Gómez Manzanares destruía a las mujeres que enamoraba.

Su paso por la vida de ellas era demoledor, las anulaba y estafaba no sólo en lo económico sino en lo emocional. “Las estafas sentimentales, al contrario de lo que la gente cree, son algo muy serio: no es un cantamañanas simpático, es una persona que deja auténticos cadáveres emocionales”, explicó el autor de la biografía