Una investigación de la Universidad de Yale reveló que una prueba realizada por uno mismo con el pulgar y la palma de una mano, podría ayudar a alertar a miles de personas sobre el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular grave, como lo es el aneurisma aórtico oculto.

Según publicó la casa de altos estudios en su sitio web oficial, esta condición es la decimotercera causa de muerte más común entre los estadounidenses, matando a más de diez mil personas por año.

Se trata de una dilatación potencialmente fatal de las arterias principales en el corazón que afecta a los adultos de todas las edades, sin distinción.

Ahora bien, si un aneurisma logra detectarse lo suficientemente temprano (algo que es poco habitual), el paciente puede mantenerse seguro mediante la restricción del ejercicio, la monitorización radiográfica o la cirugía.

En tal sentido, John A. Elefteriades, profesor de cirugía en Yale y director emérito del Instituto Aórtico del Hospital Yale New Haven, detalló que “el mayor problema de la enfermedad cardiovascular por aneurisma es reconocer a las personas afectadas dentro de la población general antes de que se rompa el aneurisma”.

Por eso, junto a sus colegas, incluyó hace veinte años la prueba del pulgar y la palma de la mano en conferencias para estudiantes de medicina y la utilizó para pacientes que podrían estar en riesgo de portar un aneurisma.

Para realizar este autotest solo hay que levantar una mano, mantener la palma plana y flexionar el pulgar lo más posible a lo largo de la palma. Si el pulgar, cruza más allá del borde lejano de la palma plana, puede estar albergando una enfermedad cardiovascular como un aneurisma oculto y tiene que salir corriendo al centro de salud más cercano.

Los investigadores explicaron que el hecho de poder mover pulgar de esa forma, podría ser una señal de que los huesos largos del paciente están demasiado estirados, y sus articulaciones están laxas, pudiendo ser indicativo de una enfermedad del tejido conectivo en todo el cuerpo, incluida la aorta