Cada año en agosto, muchos esperan la llegada de la tormenta de Santa Rosa, un fuerte temporal que suele ocurrir en los últimos días del mes y al que le anteceden días de calor inusuales para el invierno.

Aunque siempre se espera que sea más fuerte que las demás, en realidad desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) explican que un fenómeno de estas características sólo se da unas 16 veces cada 142 años en la provincia de Buenos Aires.

La tormenta le debe su nombre a la primera santa y patrona de América, consagrada en el año 1676. En torno a ella también hay un mito para estas fechas.

Y es que las mujeres a lo largo de los años han realizado un ritual que promete hacer crecer el cabello más fuerte y sano, si se corta durante los días de esta tormenta, y se complementa enterrando un mechón bajo un rosal, o simplemente bajo tierra.

La tormenta le debe el nombre a la peruana Isabel Flores de Oliva, quien se convirtió en santa en el año 1676

Santa Rosa nació en Lima, Perú, bajo el nombre de Isabel Flores de Oliva. Cuando era joven, todos admiraban su belleza y se creía que generaba distracciones en quienes la veían, porque atraía constantemente nuevos pretendientes.

Por esta razón, decidió cortarse el pelo para rechazar a los hombres que se le acercaban, y así poder dedicarse enteramente a Dios. Sin embargo, sólo lograba que el cabello le creciera más rápido y más hermoso.

Dicen que incluso llegó a maltratar su piel y su rostro frotándose pimienta. Además de que se recluyó de la sociedad y vivió en soledad para evitar molestias