Un nuevo hallazgo revoluciona el mundo de la comunicación no verbal. La revista académica Social Psychological and Personality Science estudió qué es lo que determina la manera de caminar en la personalidad de cada ser humano.

La velocidad y el ritmo que tomamos a la hora de caminar dice mucho de nosotros, de nuestra forma de relacionarnos con las personas, de nuestros miedos y de nuestras inseguridades.

El estudio, realizado en 15 mil personas entre 25 y 100 años, comparó la velocidad al caminar con los cinco grandes rasgos de la personalidad de las personas: apertura a las nuevas experiencias, amabilidad, conciencia, extraversión y neuroticismo.

Uno de los datos más importantes es que las personas con puntuaciones altas en ser abiertas a nuevas aventuras tienen tendencia a una caminata más rápida que las personas con niveles alto de neuroticismo. La investigación, además, determinó que la velocidad de los individuos va disminuyendo a medida que envejecen.

Uno de los primeros estudios relacionados a este tema tuvo lugar en 1935. El psicólogo Werner Wolff filmó a cinco hombres y tres mujeres mientras realizaban una prueba de lanzar aros.

Como sujetos vestían overoles de trabajo era imposible que se vieran características adicionales sobre sus personalidades.

A continuación, los participantes sacaron conclusiones sobre los demás basándose en la manera en la que caminaban. Y las descripciones fueron variadas: "Pretencioso", “Busca atraer atención a cualquier precio", "Deliberadamente vanidoso" o “Internamente inseguro”.

En tanto, en los años 80, psicólogos estadounidenses determinaron dos grandes formas de caminar: un modo más juvenil, con vaivén de las caderas, movimiento de brazos más acentuado y los pasos más rápidos; y otro rígido y lento, con el cuerpo más inclinado hacia adelante.

Así, los observadores asumieron que las personas que caminaban con un estilo juvenil, eran más felices. ¿Y vos, cómo caminás?