El diccionario de la LGBITQ+ (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Intersexuales, Travestis, Transgénero y Transexuales y Queers) está en constante movimiento y la “graysexualidad” o “grisexualidad” fue estipulada recientemente.

“Gray” quiere decir gris en inglés, por lo que de base estaríamos hablando de una persona que no pertenece a ningún extremo, “ni blanco ni negro”. Se trata de un punto intermedio entre la homo y la heterosexualidad, donde no hay inclinación por ninguna.

Fue complejo para los estudiosos de las nuevas orientaciones encontrar el origen del término graysexual, aunque esta orientación siempre existió. De hecho, tiene su propia bandera con los colores morado, gris y blanco.

Uno de los rasgos más analizados es que a las personas grisexuales, el sexo no les resulta tan fundamental para su plenitud o felicidad. Pueden pasar largas temporadas sin querer tener relaciones íntimas.

Las demostraciones de amor están más asociadas a los abrazos o al diálogo que al sexo en sí mismo. El sexo sin amor vale y el amor sin sexo también.

Pueden sentir deseo o atracción sexual hacia alguien e incluso aunque no estén unidos a esa persona por un vínculo afectivo o amoroso, pero lo experimentan muy pocas veces.

Según AVENes una web sobre asexualidad, lo sienten “bajo unas limitadas y específicas circunstancias u ocasiones”. Y a veces sucede con un nivel de intensidad más bien bajo.

La excitación puede estar presente o no y en ciertos momentos, a las y los grisexuales les cuesta precisar si esa excitación es deseo sexual. A una persona grisexual el sexo le interesa, pero sólo si se dan ciertas circunstancias.

Se sienten atraídos hacia alguien de manera muy inestable, el deseo sexual se mueve con mucha fluidez