En las últimas semanas, las autoridades brasileñas se mostraron alarmadas por la falta de información sobre la miel de amor, o “melzinho do amor”, que se describe como un estimulante sexual y se está posicionando como el favorito de los asistentes a fiestas en las salas de baile funk en todo el país.

El 1 de julio, la agencia de regulación sanitaria de Brasil prohibió la producción, venta y promoción de la sustancia en el estado de Santa Catarina y encendió las alarmas. Las páginas de internet que la venden, fueron cerradas y las empresas amenazadas con acciones judiciales.

La sustancia, que evoca la miel, se comercializa como un estimulante sexual completamente natural para hombres. Sus supuestos efectos incluyen mayor energía, deseo y estamina sexual.

Las cajas se venden online, pero también en tiendas físicas, con un costo entre 20 y 80 reales ($370 y $1500 ARS). El pasado 1 de julio, tres marcas fueron vetadas, aunque se descubrieron al menos tres más, algunas importadas de Líbano y Malasia.

Según las publicaciones en redes sociales, los ingredientes principales son miel, canela, guaraná, además de caviar y tongkat ali, una planta indonesia popular en fitoterapia; aunque hasta el momento no está comprobada esa composición química.

Sin embargo, las autoridades están más preocupadas por las peligrosas cantidades de sildenafilo, el ingrediente activo del viagra que también está presente en la miel de amor.

En los bares nocturnos, la policía de Brasil detuvo a narcotraficantes vendiendo miel de amor junto con cocaína y crack. El organismo de protección al consumidor declaró que esta nueva sustancia contiene cantidades no especificadas de sildenafilo, que puede ser mortal en ciertos niveles.

A pesar del peligro, hasta los artistas del funk se sumaron a la tendencia, elogiando la miel de amor hasta en sus canciones. Influencers se filmaron probando la droga y hasta varias celebridades hablaron en público sobre sus experiencias personales.

Es probable que los consumidores no sepan qué es el sildenafilo. De hecho, se vende por internet como “100 por ciento natural” y “sin químicos ni riesgos”