Los huevos de ave son un alimento esencial en la dieta de los humanos. Aunque tradicionalmente los más consumidos en la sociedad occidental son los de gallina, hay variantes más nutritivas.

Una de ellas son los huevos de codorniz, que presentan un contenido en proteínas ligeramente superior entre otros beneficios, pero a la vez, también suelen ser más costosos.

Están quienes compran directamente a los productores agropecuarios, sin intermediarios, y otros que los consiguen en almacenes, dietéticas o supermercados.

En uno de estos comercios, recientemente se registró un insólito hecho que dejó perplejos a todos.

Mientras los clientes recorrían las góndolas haciendo sus “mandados”, un empleado presenció el nacimiento de cuatro pollitos.

El maravilloso evento ocurrió el pasado 21 de septiembre, en un mercado de la cadena Campo Maior, en Teresina, la capital del estado brasileño Piauí.

Mientras Manoel Pereira acomodaba los estantes, notó un ruido extraño proveniente de un maple de 30 huevos de codorniz.

Cuando se acercó, vio que algunos se estaban moviendo, y entendió que se trataba de polluelos que estaban a punto de nacer.

De inmediato, llamó al gerente Fábio Gomes quien se acercó a constatar por sus medios el particular hecho.

A las 4 de la tarde, la temperatura que alcanzaba los 37° estaba acelerando el proceso, y en pocos minutos, los cascarones comenzaron a romperse.

“Tomé mi celular en el punto de filmación. Nos sorprendió mucho encontrar a los cachorros naciendo. Ya había movido las tapas por el calor, porque son de plástico”, explicó Gomes.

Según contó a la prensa, dos de las aves perdieron la vida minutos después. Las otras dos fueron entregadas al proveedor de los huevos, quien “estaba asombrado”, pero al día siguiente murieron también.

Al respecto, el zootécnico Bruno Costa explicó que según las evidencias, los huevos habían sido fecundados, y que habitualmente las crías tardan unos 17 días en nacer, pero el proceso puede acelerarse debido a las altas temperaturas.

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