El levantamiento del uso del tapabocas al aire libre, era una de las medidas más solicitadas al gobierno nacional a un año y medio desde el inicio de la pandemia por coronavirus.

Para los que hicieron home office, no fue un problema por mucho más tiempo que el que llevaba hacer mandados en el barrio o trámites esporádicos.

Quienes más tiempo sufrieron –y todavía lo siguen haciendo- el invasivo retazo de tela cubriendo nariz y boca, fueron los trabajadores esenciales. Afortunadamente, ya hace días está permitido circular por las calles sin él, y esto implicó un gran alivio para muchos.

Sin embargo, este sentimiento de liberación, al estar entrando en la denominada pospandemia, trajo consigo otro tipo de traumas. Uno de ellos justamente es reacostumbrarse a andar por la vida sin tapabocas.

Según Mapfre, el blog de salud escrito por médicos, el síndrome de la cara vacía es un conjunto de síntomas relacionados con la ansiedad que pueden aparecer, en mayor o menor grado, ante la retirada del barbijo.

Puede provocar sentimientos de angustia, preocupación y sensación de agitación. Incluso causar también síntomas físicos como taquicardia, sensación de falta de aire, tensión muscular y mareo.

También provoca sentimiento de vulnerabilidad, aumento del miedo al contagio de Covid y de mostrarnos ante los demás. Todas señales relacionadas con la ansiedad por el sentimiento de desprotección frente al virus que puede generar el quitarse la mascarilla en la calle.

Esto se debe a que durante estos meses, inmersos como estábamos en una situación de total incertidumbre, hemos asociado al barbijo como sinónimo de protección, y por ende, dejar de usarlo nos remite inconscientemente a la desprotección.

Pero también por asociación, la protección también fue de carácter psicológico, es decir que el tapabocas fue y sigue siendo todavía, una especie de barrera que impide mostrarnos a nosotros mismos, nuestras expresiones, defectos, etc.

Las personas más propensas a desarrollar este síndrome son aquellas con perfiles ansiosos de base o que ya han tenido algún episodio previo relacionado con ansiedad, personas que sufren hipocondría, agorafobia, ataques de pánico o ansiedad.

Los expertos recomiendan darnos un tiempo de adaptabilidad a esta nueva medida; hacerlo de forma gradual y enfocarnos en las ventajas; recordar ante todo que no estamos obligados a ir sin barbijo, y abandonar las conductas evitativas exponiéndonos gradualmente.

También aconsejan reestructurar los pensamientos irracionales; recordar que la mascarilla es una barrera, y hasta hacer un ritual de despedida, escribiendo algo en la mascarilla, quemarla, enterrarla en un lugar simbólico