Los recientes ataques de orcas a embarcaciones de recreo han llamado la atención de los estudiosos de estos sociables cetáceos, que tratan de entender a qué pueden deberse.

Aunque en otras partes del mundo, y recientemente también en el estrecho de Gibraltar, ha habido constancia de interacciones en las que se han producido ligeros daños en el casco de las embarcaciones, lo que resulta novedoso de los últimos casos son las arremetidas contra los timones, las cuales podrían tratarse de «juegos» con los que aprender a cazar sus verdaderas presas: los atunes que proliferan por esta parte de la Península en esta época del año.

Así lo explica el biólogo director de The Bottlenose Dolphin Research Institute, Bruno Díaz, que asegura que, a tenor de los vídeos difundidos por las embarcaciones afectadas, todo parece apuntar a que podría tratarse siempre del mismo grupo de «cuatro o cinco» orcas juveniles que «le han cogido el gusto a ir a por el timón» para desarrollar habilidades de caza.

Cabe recordar que las orcas son depredadores cuya principal fuente de alimento en este caso son los atunes, una especie que puede llegar a alcanzar los dos o tres metros (casi un tercio de la longitud de una orca adulta) y que se mueven a grandes velocidades, al igual precisamente que los barcos.

Orcas atacan veleros

«El desplazamiento de la embarcación genera una atracción tanto a los delfines como a las orcas, ya que les gusta nadar al rebufo de la barca pero también desarrollar técnicas de caza, y como el timón es la parte del barco que sobresale por debajo de la estructura y se mueve es la que paga las consecuencias», apunta Díaz, que aprecia en este hábito conductual «un rasgo muy peculiar de este grupo en concreto, y tal vez dentro del mismo de uno o dos de ellos únicamente», si bien matiza que «conociendo su naturaleza sociable y curiosa y teniendo en cuenta que cada grupo desarrolla sus propias técnicas de aprendizaje posiblemente para ellas no se trate más que de un mero juego que les está generando cierta excitación».

El biólogo explica que el pico de llegada de las orcas al Cantábrico se produce en los meses de septiembre y octubre, cuando migran hacia el norte procedentes del estrecho pero también de otras zonas del océano Atlántico.

«Otro período importante del que a veces hemos tenido constancia es la primavera, cuando realizan el sentido inverso, del norte hacia el sur», añade. Respecto a los casos de daños en el casco de las embarcaciones, aclara que se producen cuando el animal nada en paralelo a ellas y lo rasgan con los dientes, algo que también hacen cuando interactúan entre sí.