Argentino de padres gallegos, Carlos voló hace tres años al viejo continente en busca de una mejor calidad de vida para su familia. “Allí todo iba mal, nos asaltaron, nos robaron y, mi mujer y yo, decidimos venir a España para que nuestra hija creciese en un ambiente mejor”, contó en diálogo con la prensa.

Eligió Santiago de Compostela, capital de la región de Galicia en el noroeste de España, donde tiró currículum vitae por todas las empresas que se le ocurriera. Solo consiguió acceder al mercado laboral de modo casual, mediante dos o tres trabajos que poco duraron.

Ante las necesidades de su familia, se plantó en la zona vieja de Compostela, ante un lateral de la catedral, con un cartel con su número de teléfono, en el que especificaba sus habilidades y antiguas profesiones: transportista, repartidor, electricista, mantenimiento.

En ese momento, pasó Santiago Vila un amigo de su hija que lo fotografió y subió la publicación a las redes. “Yo vi que me estaba retratando, pero nunca pensé que fuese para subirlo a las redes sociales. Al llegar a casa mi hija me dijo que el chico le había pedido permiso para ello, y acepté”, relató.

En poco tiempo obtuvo más de 8.500 retuits, y hasta el momento, lo llamaron de dos lugares para trabajar. “Estoy muy agradecido. Incluso me han llamado de Melilla, al otro lado del país, y yo estoy dispuesto a ir a donde me digan para conseguir un empleo”, comentó con una sonrisa en la cara