Situado en el barrio Manara de la capital libanesa Beirut, se alza un edificio que mide 14 metros de alto, sólo 4 metros en su punto más ancho, y poco más de 60 centímetros de ancho en su punto más estrecho.

Los lugareños lo conocen como “al-Ba`sa”, que significa “el Rencor” en árabe, porque fue construido en 1954 por un hombre que recibió como herencia una parcela de tierra menos favorable, y quiso vengarse.

La propiedad ganó atención internacional después de que la urbanista y arquitecta Sandra Rishani investigara el origen, para sumarlo a una colección de historias olvidadas que publicó en 2014.

Resulta que a uno de dos hermanos le tocó una parcela que quedó más pequeña, al tener que ceder parte de ella para infraestructura vial.

En venganza por no haber llegado a un acuerdo justo con su hermano, que se quedó con la mejor parte, construyó un edificio minúsculo esperando que le bloqueara al otro la vista al mar, y disminuyera el valor de su tierra.

Los lugareños lo conocen como “al-Ba`sa”, que significa “el Rencor” en árabe

Para Rishani, The Grudge es una historia de “empoderamiento entre el sistema y las partes interesadas más poderosas” ya que el propietario “tenía el poder suficiente para decidir ‘puedo hacer algo al respecto, puede que mi edificio no me dé las mejores ganancias pero definitivamente bajará el precio de la tierra de mi hermano’”.

Otro dato paradójico es que la construcción de estuvo a cargo de dos hermanos. Si bien el espacio ahora está vacío, durante la guerra civil libanesa alojó a muchos refugiados y hasta funcionó como burdel.

El edificio patrimonial, uno de los más caros de la ciudad, tiene dos departamentos en la parte más ancha: uno inhabitable y otro con una hermosa vista al mar, además de techos y ventanales altos que lo vuelven más luminoso y hasta pareciera más grande de lo que en realidad es