Un hecho insólito tuvo lugar hace dos semanas en Ciudad de México, con una comerciante y su clienta como protagonistas. Andrea Diaz, dueña de una tienda online de belleza, cosmética y cuidado personal, relató en primera persona lo sucedido, con pruebas incluidas.

Días atrás, una clienta habitual le había hecho una compra, pero por primera vez el que retiraba era su novio. Sin problemas, la emprendedora entregó el encargue, pero luego comenzó a recibir mensajes cada vez más amenazantes y neuróticos que la obligaron a hacer pública la situación.

Es que básicamente la compradora se puso “celosa” porque que su pareja había elogiado a la repartidora del producto en cuestión, por lo que decidió pedirle que para las próximas compras que hiciera, el repartidor fuera hombre o “una fea”.

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El desopilante chat por Whatsapp dejó estupefacta tanto a la creadora de Pichicaterías como a sus seguidoras en Facebook, donde compartió todas las capturas de pantalla.

“Chicas, quiero reportar a esta persona nefasta que desde su primer compra se portó de manera incorrecta conmigo. No quise tomarle gran importancia porque no me gusta tener problemas (...) pero comienza a amenazarme sobre quemarme por ‘roba novios’, tenía la esperanza de que fuera broma pero no”.

Así comenzó explicando la conversación que tuvo con una tal Perla, en una publicación que se volvió viral de inmediato. Obtuvo 11 mil Me Gusta, casi 4 mil comentarios y fue más de 9 mil veces compartida.

La mujer en cuestión le planteó que se vestía provocativa para hacer las entregas, y hasta le llegó a pedir que bloqueara a su novio de la fanpage de Facebook pero ni siquiera quiso darle el nombre, por miedo a que se lo robara.

Todo comenzó en relativamente buenos términos, pero con el pasar de las horas y los días el hostigamiento de la novia “tóxica” se volvió insoportable. Lejos de dejar de comunicarse con la dueña del emprendimiento, empecinada, amenazó con obligarla a entregarle pedidos en la forma que ella quería.

“Creo que es una persona enferma de celos, me imagino ya la engaño muchas veces por que dice es bien ‘ojo alegre’ y si sabe cómo es para que sigue con el jajajaja aparte que risa de todo lo que dice”, la consolaba una usuaria.

“Me dio más coraje leer eso, cómo es posible que se enojé con la chica en vez de enojarse con su patético novio. Realmente yo no hubiera tenido esa paciencia baby”, la felicitaba otra.

No sólo el acoso de la clienta fue insólito, sino también las respuestas con mucha diplomacia que recibía. Mujeres y hombres no podían creer que alguien pudiera llegar a ese nivel de “toxicidad”, pero esa fue una clara muestra de que todo es posible