Un estudio reciente de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, determinó que sentarnos mal puede ser la causa de sentirnos mal, anímicamente.

En pocas palabras, el estado de ánimo de miles de millones de seres humanos podría mejorar notoriamente con solo acomodarse mejor en su silla.

La fatiga, el estrés y la baja autoestima, son algunos de los problemas psicológicos que ocasiona una mala postura corporal.

Los científicos investigaron cómo podría afectar en la salud mental pasar mucho tiempo sentados en la silla o el sillón.

Para ello, se centraron en el efecto de la postura recta o encorvada en 74 personas que se ofrecieron para la prueba.

A los fines de conocer el impacto en mente y corazón, se les marcó con cinta adhesiva la postura asignada.

Mientras realizaban tareas diseñadas para evaluar su estado de ánimo, su autoestima y estrés, se les midieron los niveles de presión arterial y frecuencia cardiaca.

El resultado fue que “los participantes erguidos dijeron sentirse más entusiastas, excitados y fuertes”.

“Mientras que los participantes desplomados dijeron sentirse más temerosos, hostiles, nerviosos, tranquilos, quietos, pasivos, aburridos, somnolientos y perezoso”, revelaron los autores del estudio.

Sentarse bien no es la receta para la felicidad, pero se parece. La buena postura, fue asociada con una mayor autoestima, menos miedo social y menos emociones negativas.

Según otro estudio que realizaron más adelante investigadores de la misma universidad, quienes se sientan rectos en su silla pueden sentirse más animadas y con menos fatiga.

Se trata de aquellos que miran al frente, mantienen enderezada la espalda, nivelan los hombros acercando sus omóplatos, y estiran la parte superior de la cabeza.

Aunque las personas con depresión suelen estar asociadas a un semblante caído y hombros encorvados, lo que ahora se comprueba científicamente es que, cambiando la postura, se pueden revertir nuestros pensamientos.

Para poner a prueba el estrés, a los participantes del estudio se les indicó que dieran un breve discurso.

“Pedir a los individuos con depresión de leve a moderada que se sentaran en posición vertical redujo su fatiga y aumentó su entusiasmo durante un corto periodo de tiempo”, revelaron los expertos.

Estas personas hablaron más, y usaron menos pronombres personales (como ‘yo’ o ‘me’). “Esto sugiere que tenían más energía, un estado de ánimo menos negativo y estaban menos centrados en sí mismos”, argumentaron.

Los cambios coherentes con el alivio de los síntomas depresivos demostraron que desplomarse en el asiento no es la mejor opción para quienes quieren estar mejor.

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