Se trata de uno de las mayores incógnitas que aún la física no pudo explicar: el 27% de todo el universo podría estar compuesto por esta materia oscura que visualizaron desde un observatorio ubicado en el Gran Sasso, en Italia.

Allí, se ubica un tanque con poco más de tres toneladas de gas xenón, que detecta fenómenos pocos frecuentes mediante la amortiguación de partículas que recibe la Tierra y que podrían causar interferencias con los átomos de xenón, un gas noble que enfriado a temperaturas de casi 100 grados bajo cero permiten este tipo de descubrimientos.

El cañon XENON1T

En el mismo, recientemente se captaron decenas de señales que podrían ser axiones, provenientes de una pequeña partícula que podría componer la materia oscura. Si tan sólo una de ellas ingresase en dicho cañón, se emitiría un destello de luz que libera energía, que sería captada por los científicos.

“En teoría el Big Bang pudo producir suficientes axiones como para componer toda la materia oscura existente. Se trata de partículas muy estables, por lo que hay muy baja probabilidad de que se desintegren y esto permitiría detectarlos aún”, indicó Igor García Irastorza, investigador del laboratorio europeo de física de partículas CERN.

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“Hay que tomar estos resultados con mucha cautela. Las señales son muy débiles y están muy cercana al límite de detección del experimento, de modo que es imposible saber qué es ruido de fondo y qué es señal”, cerró el científico