Antes de que cancelaran los viajes de egresados debido a la segunda ola de coronavirus, una alumna del Colegio Sagrado Corazón de Castelar, se fue a San Carlos de Bariloche escondiendo sus síntomas y contagió a decenas de compañeros.

A los tres días de haber llegado, cuando otros chicos presentaron signos claros de Covid-19 se quedaron todos sin vacaciones. Uno a uno fueron cayendo en aislamiento, y solo 10 volvieron ilesos a Buenos Aires.

Todo comenzó un Viernes Santo cuando el grupo partió de Aeroparque para poder disfrutar 10 días del sur argentino, que sus padres habían pagado en 18 cuotas. “Se realizó el PCR (que dio negativo) el lunes, dos días antes de lo que exigía la empresa (Travel Rock)”, contó una compañera.

En ese lapso, aunque debía estar aislada durante una semana, la alumna en cuestión tuvo contacto estrecho con su novio y hermano, que dieron positivo en el hisopado. Igualmente firmó la declaración jurada, en la que aseguraba no tener síntomas.

La alumna había tenido contacto estrecho con su novio y hermano, que dieron positivo en el hisopado

Los egresados sostienen que la chica comenzó con dolor de garganta y aumento de temperatura el jueves, los ocultó con paños fríos, paracetamol e ibuprofeno. En Bariloche, pasó los primeros dos días con mucho cansancio, aun así participó de excursiones y asistió a boliches, “estaba ojerosa y muy cansada”.

Cuando se dignó a avisar lo que sucedía, ya era demasiado tarde. Otros chicos empezaron a mostrar cansancio, fiebre y algunos, pérdida de olfato y gusto. Rápidamente la agencia implementó el protocolo y realizó una burbuja de 300 personas en el hotel Ausonia, entre ellas egresados de una escuela de Ramos Mejía.

Los alumnos se aislaron de a cinco personas en sus habitaciones sin tener contacto con otros. Quienes presentaron síntomas se aislaron 10 días, mientras que los asintomáticos volvieron en un vuelo especial a la ciudad del partido bonaerense de Morón, y nadie denunció a la joven