En el contexto pandémico de la segunda ola de contagios, cada vez son más las personas que cuestionan el uso del barbijo al aire libre y respetando una distancia prudente para evitar la propagación del Covid-19. La respuesta llegó de la mano de expertos a nivel mundial, y todos coincidieron en la misma afirmación.

En la Argentina, la obligatoriedad del uso de cubrebocas rige aún para quienes caminen solos por la vía pública, al igual que en la mayoría de los países. En España no aguantan más, y hasta la Asociación Madrileña de Salud Pública pidió la anulación de esta norma.

Como la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda utilizarlos al aire libre, solo en caso de no poder respetar un distanciamiento social de al menos un metro; la prensa española reunió la opinión de varias personalidades reconocidas del ambiente de la salud para reforzar el pedido.

Como se sabe, el coronavirus se transmite principalmente por el aire, a través de aerosoles que se acumulan como un humo invisible al hablar o toser. Por eso se recomienda evitar compartir lugares cerrados con personas no convivientes, aumentar la ventilación y usar tapabocas bien ajustado.

En tal marco, la médica Trish Greenhalgh, de la Universidad de Oxford del Reino Unido, aclara que “al aire libre no es necesario llevar barbijo porque el virus se disipa rápidamente” aunque advirtió que si alguien inhala el aire que acaba de exhalar otra persona, está “en riesgo”.

En la misma sintonía, el ingeniero químico Martin Bazant, autor de una herramienta interactiva para calcular el riesgo de infectarse, insistió en que la transmisión aérea del virus en interiores, es la principal culpable de la pandemia.

Sin embargo, el especialista del Instituto Tecnológico de Massachusetts, consideró que “los contagios al aire libre han sido extremadamente infrecuentes, incluso al principio de la pandemia, cuando nadie llevaba barbijos”.

Por su parte, la codirectora del Laboratorio de Calidad del Aire de la Universidad de Tecnología de Queensland, Lidia Morawska, subrayó: “Siempre he dicho que al aire libre, cuando uno se está moviendo y puede mantener una distancia razonable, las mascarillas no son necesarias. Por ejemplo, al caminar, correr o a andar en bicicleta”.

Y el epidemiólogo Marc Lipsitch, director del Centro de Dinámicas de las Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Harvard (EEUU), declaró: “Generalmente soy muy radical en la defensa de las normas con un beneficio claro, pero realmente no hay evidencias de los beneficios de ponerse un barbijo al aire libre”