Más y más personas se suman cada día a la tendencia de las huertas caseras. Algunas, para complementar su alimentación, con verduras y plantas aromáticas libres de agroquímicos. Otras, como simple hobby que las mantiene en contacto con la naturaleza, aun en los confines de un departamento.

Tener tu propia huerta no es difícil, y puede ser divertido y edificante.

Como toda actividad, requiere conocimiento y dedicación. Pero no hay que ser un especialista para poder hacerlo. Acá te contamos las cosas básicas a tener en cuenta para poder emprender esta aventura.

¿Cómo empiezo?

Para arrancar con tu huerta es fundamental que tengas tres cosas:

• Tierra.

• Macetas o un cantero.

• Semillas o plantines.

La tierra puede ser la de tu propio jardín o la podés comprar por bolsa. Aquí también incluimos el sustrato que se compra en los mismos lugares (viveros, florerías) y que aporta nutrientes que las plantas necesitan para crecer.

Si vas a sembrar directamente en el jardín, no necesitás macetas, pero algunas plantas (generalmente las de semillas chiquitas) no se siembran directamente en tierra sino que primero hay que plantarlas en un almácigo, que es una mini maceta (puede ser un vasito de yogur) que se ubica en un lugar protegido de la intemperie hasta que la planta esté en condiciones de ser transplantada a su ubicación definitiva.

Finalmente, las semillas o plantines son el material que vas a sembrar. Hay especies que se pueden comprar en plantín directamente en la verdulería, como la albahaca, y a veces en pequeñas macetas, como el romero, el orégano, el tomillo, la salvia y otras hierbas aromáticas. En un vivero o comercio especializado vas a poder conseguir todo tipo de semillas para sembrar otras especies.

¡Pero no tengo espacio!

Habrás notado que en el apartado anterior no incluimos el espacio entre los requisitos fundamentales para instalar una huerta casera. Y eso es porque todos tenemos espacio. Por supuesto, cuanto más, mejor: un jardín amplio brinda más posibilidades que un simple cantero, y un cantero es mejor que un balcón. Pero incluso aunque no tengas balcón, podés instalar una pequeña huerta en un cajón y ponerlo junto a la ventana.

Los pasos para montar tu huerta casera en un cajón son sencillos, y no se requieren muchos elementos.

¿Qué puedo sembrar?

Todo depende de la estación. Hay plantas de verano y plantas de invierno. En realidad podemos hablar de temporada cálida (primavera/verano) y de temporada fría (otoño/invierno). En cada momento del año conviene sembrar las especies más apropiadas.

La época cálida es ideal para la siembra de tomates, calabazas, lechuga, rabanitos, morrones, berenjenas, albahaca, maíz, zapallitos y porotos, entre otros vegetales.

En tanto, en la época fría llega el momento de poner en tierra arvejas, brócoli, cebollas, coliflor, escarola, espinaca, habas, puerros, radicheta y repollo, según apunta la ingeniera agrónoma Laura Mulazzi, del INTA.

También hay hortalizas que son “de todo el año”: acelga, lechuga, apio, perejil, rabanito, remolacha, zanahoria, explica la especialista.

La disponibilidad de luz también va a determinar qué vegetales pueden componer tu huerta. Si tenés un espacio con muchas horas de sol diarias, podés plantar de todo. Si no, tendrás que ver qué especies pueden crecer bien con menos horas de luz.

Para saber dónde ubicar tus vegetales de acuerdo a cuánta luz solar reciben, es buena idea hacer un mapa de sol.

¿Mapa de sol? ¿Qué es eso?

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta para organizar tu huerta es que no todas las especies vegetales requieren la misma cantidad de sol. Por ejemplo, a una lechuga le basta con dos o tres horas de luz solar directa por día, pero el tomate no va a prosperar con menos de seis.

El Instituto Nacional de Tecnologí­a Agropecuaria (INTA) publicó una breve guía que incluye instrucciones para confeccionar el mapa de sol (pero es muy fácil) y un cuadro con la cantidad mínima de luz solar directa que requieren las distintas plantas.

La idea es que un día normal, soleado, te tomes el trabajo de hacer un croquis (dibujo o plano) del lugar donde vayas a instalar tu huerta; por ejemplo, el patio de tu casa, o un sector del jardín. Vas a necesitar varias copias de este croquis, así que podés repetirlo en distintas hojas o procurarte papel de calcar.

Ahora, lo que tenés que hacer es ir marcando a intervalos razonables (por ejemplo, una vez por hora o cada dos horas) qué zonas del espacio están recibiendo luz solar directa. Es decir, las que no están cubiertas por algún techito o bajo la sombra de un árbol, de un edificio vecino, de la medianera o de tu propia casa, por ejemplo.

Al finalizar el día, podés reunir todos los dibujos y marcar en un solo croquis la cantidad de horas de luz que recibió cada sector, sumando los tiempos de todos los croquis donde ese sector aparece como iluminado.

De esta manera vas a poder determinar dónde te conviene plantar tus tomates o berenjenas y qué lugares quedarían mejor reservados a la lechuga o el perejil.

Una cosa a tener en cuenta es que el mapa de sol no es el mismo en verano que en invierno, dado que la trayectoria del sol relativa a la Tierra varía de estación a estación.

¡A regar todos los días!

Como casi todas las cosas en la vida, una huerta casera requiere mantenimiento. Tendrás que prestar atención a tus plantas para detectar signos de enfermedades, por ejemplo. Como mínimo, una cosa que los vegetales requieren en forma continuada es el riego.

Si bien no todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua, en general vas a tener que regar todos los días. La mejor hora para hacerlo es la mañana, ya que no hay tanto sol y el agua dura más tiempo en la tierra antes de evaporarse.

Aquí también hay que tener en cuenta el factor estacional. En primavera y especialmente en verano tenés que regar con más frecuencia, ya que no sólo el agua se evapora más rápido, sino que las plantas requieren mayor cantidad porque es la época en que más crecen.

Conclusión

Son cada vez más las personas que instalan huertas caseras. Vos también podés hacerlo. Sólo necesitás tener en cuenta algunos aspectos básicos que son imprescindibles para que tu huerta prospere. En esta nota te contamos cuáles son.

Ahora es tu turno. ¡Animate!