El profesor retirado Julian Barbour que enseñó física en la universidad de Oxford, publicó un libro llamado El punto Jano, donde propone una nueva concepción del tiempo, cuestionando la narrativa clásica del big bang.

Su nueva teoría habla sobre un universo de dos caras, con un tiempo que avanza en dos direcciones. Según sus investigación, en el big bang que habría dado inicio al universo, el tiempo no comenzó a transcurrir en un solo sentido, sino que también pudo comenzar a correr en la dirección exactamente contraria.

Esta afirmación se basa en dos conceptos clave: la segunda ley de la termodinámica y la entropía. El científico pone el ejemplo de una copa de cristal, una vez que se rompe en mil pedazos no puede volver a su estado original. Es un proceso irreversible que en física se conoce como entropía, y la segunda ley de la termodinámica indica que solo puede aumentar, nunca disminuir.

Esta ley señala también que a medida que la energía se transfiere y se transforma, parte de ella se disipa. En términos prácticos, se desperdicia.

Julian Barbour, profesor retirado de física, de la Universidad de Oxford

Para Barbour ahí radica el problema, porque esta segunda ley se hizo pensando en cilindros y máquinas, donde la energía y el calor pasaban de un lugar a otro, confinados dentro de un espacio delimitado.

Pero el universo no tiene límites. Entonces, en vez de augurar que algún día el universo será tan caótico que se disipará el calor y la energía quedando todo frío e inerte, el investigador pronostica un universo cada vez más complejo y más estructurado que va creciendo sin fronteras.

 

De acuerdo a su estudio, en un espacio sin límite las partículas derivadas de un fenómeno físico podrían seguir viajando y, gracias a la gravedad, ir uniéndose a otras hasta formar nuevas estructuras más complejas, que irán creciendo en todas las direcciones del espacio y del tiempo. De esta manera, el universo será cada vez más variado y dinámico.

Sin embargo, claramente no es algo que pueda afectar a la humanidad tal cual existe hoy. Y esto para Barbour, contiene un mensaje implícito.

Por lo tanto, el científico deja una serie de recomendaciones: “Carpe diem (aprovecha el día), no quiero ser melancólico, pero tú y yo vamos a morir. Creo que podemos salvar el mundo si la gente se hace a la idea de ser mejores personas con los demás. Mi consejo es que ¡no pierdan el tiempo!”