Los principios astrológicos funcionan tanto para las personas individuales como para las redes humanas en las que se agrupan, sean simples (familia, grupo de trabajo, amistades) o complejas (sociedades, países).

Un país puede ser considerado un individuo “colectivo”. Es una entidad con vida propia y orgánica, diferenciable de otras, formada por un conjunto poblacional organizado en sistemas coordinados (político, económico, sanitario, educativo) y una propia idiosincracia basada en sus costumbres y cultura.

La astrología mundana o mundial, se dedica a analizar las correlaciones entre los movimientos celestes y la evolución de los países y sociedades a través del tiempo.

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Las cartas natales que mejor funcionan son las de los países cuyos datos de “nacimiento” son específicos, como pasa con la Argentina.

Consultada por la prensa nacional, Alejandra Eusebi Polich, directora del Centro Astrológico de Buenos Aires, explicó recientemente cómo se saca la carta natal de un país y qué particularidades tiene la del nuestro.

“En el momento del nacimiento de Argentina, el 9 de julio de 1816 alrededor del mediodía, el nuevo individuo colectivo, que ya venía gestándose desde 1810, corta definitivamente los lazos con sus orígenes y queda por primera vez expuesto, solo, libre y con su psiquis colectiva consciente todavía en integración con los cuerpos del sistema solar”.

En la carta natal de Argentina las luminarias están opuestas entre sí, marcando una línea de tensión básica: arriba el Sol en la zona superior (los gobiernos) y abajo la Luna (el pueblo).

Sol en Cáncer y Luna en Capricornio, los signos de los extremos climáticos, invierno y verano, frío y calor, luz y sombra, extremos que han forjado a fuego y hielo la bio-psiquis humana a través de los milenios, y por su oposición, marcan etapas cíclicas de polarización en un país.

Esta configuración revela la tensión básica entre la autopercepción de los gobiernos (Sol, alto, brillante en la carta Argentina) y las de la población (Luna, abajo, en Capricornio, signo sufrido y austero).

La Luna estaba bajo el horizonte a la hora en que nació el país, por lo cual no se la podía ver. Esto revela una tendencia a no ser escuchada suficientemente en sus necesidades concretas y reales por los gobernantes.

Sin embargo, la Luna tiene un importante potencial a futuro, ya que está en fase de Luna llena y en un signo de perseverancia, que da sus frutos y sus mejores logros a través de la maduración y el tiempo. Esto le da una fuerza intrínseca que surge de nuestras raíces.

En las épocas en las que la Luna estuvo empoderada por los tránsitos, se han generado las históricas conquistas en educación libre y gratuita, el derecho a la alimentación, las leyes de protección laboral, los derechos de la mujer, los de los pueblos originarios, etc.

El ascendente de nuestro país está en Libra, signo del equilibrio, regido por Venus, el armonizador natural. Júpiter está dentro de la casa 1 (planeta de crecimiento, optimismo y prosperidad). Estos factores favorecerán a largo plazo la resolución e integración de la oposición Luna/Sol.

En los últimos años, el ascendente fue progresivamente tensado en un aspecto muy duro e inarmónico por Plutón, el planeta de las polarizaciones, y la sociedad ha vibrado en resonancia.

Sin embargo, a lo largo de los años se destensarán estos aspectos y podemos pensar en una etapa más equilibrada e integrada a futuro.

Argentina es un país muy joven y estamos aún en una etapa adolescente. Los pueblos, así como los individuos, también necesitan sus tiempos y procesos de maduración y evolución. La mirada estrecha a corto plazo nos impide ver el potencial de desarrollo, claramente visible a largo plazo.

Por otro lado, Argentina tiene varios planetas (Sol, Venus y Mercurio) en la casa de la educación superior, las conexiones con el extranjero y los medios de comunicación (casa 9). Esto indica que es un área importante de interés y brillo para la identidad argentina.

Tenemos un fuerte interés en los movimientos intelectuales y artísticos y propiciamos los intercambios culturales, contamos con excelentes universidades públicas de reconocimiento internacional, recibimos y enviamos turistas/inmigrantes/científicos y profesionales de/a todos lados del mundo. Nuestros artistas se destacan y ganan fama internacional.

La casa 9 también se relaciona con la filosofía y las religiones más convencionales, como es el caso del catolicismo, y en este momento tenemos un Papa argentino en la máxima posición de la Iglesia Católica.

Sin embargo, el exceso planetario en casa 9 opuesto a la Luna natal (el mejor interés de la población en general) nos revela un posible punto frágil de la psiquis colectiva: deberíamos estar atentos a una excesiva idealización de los modelos extranjeros, construidos por sociedades con problemáticas y necesidades diferentes.

En cuanto a la economía, Argentina suele basar sus recursos económicos principales en las actividades del campo, agricultura y ganadería, propias del eje Cáncer/Capricornio (la vida y la tierra, respectivamente).

En esta década, sobre todo cuando los planetas en tránsito avancen en conjunto a signos de aire y fuego, realizarán desde allí aspectos armónicos a otras áreas que podrían transformarse en pujantes centros de desarrollo.

En la casa 2, la de la economía y los recursos, tenemos a Urano y Neptuno, planetas que se asocian en su manifestación negativa con la inestabilidad económica, los cortocircuitos del sistema monetario/financiero, el individualismo a ultranza, la inflación y la disolución de los recursos. La historia económica del país da cuenta de ello.

Pero ambas energías planetarias tienen excelentes posibilidades dentro de sus manifestaciones positivas, que podrían operar como el recurso de salida de las crisis.

Urano es el campo de las ciencias y la tecnología, las empresas de tecnología digital, las industrias que incluyen electricidad o informática, los emprendedores cuyas empresas están apoyadas en fluidos formatos digitales, los satélites, los electrodomésticos y la ciencia aplicada en forma creativa.

A su vez, Neptuno, el antiguo dios de los mares, tiene que ver con los recursos marítimos y los sistemas acuíferos del país, con los recursos de agua dulce, las ecologías, los gases y el cuidado del medioambiente. También tiene que ver con las ciencias basadas en seres con agua como la biología y las ciencias de la salud, que trabajan con cuerpos y organismos compuestos por un alto porcentaje de agua.

La combinación de Urano y Neptuno podría generar puestos de trabajo basados descubrimientos en ciencias que colaboren, por ejemplo, con las energías renovables y limpias que aporten al saneamiento del medio ambiente y la contaminación, la biotecnología, las ciencias médicas y biológicas, la ecología, los laboratorios, la realidad virtual, las ciencias relacionadas con el espacio, etc