En las últimas horas se viralizó la historia que la propia usuaria @brisaagg publicó en Twitter. Con foto captura de pantalla relató una insólita conversación, que tuvo recientemente con su psicólogo.

A las 11 de la mañana, Brisa Gonçalves era abandonada por su terapeuta en pleno tratamiento psicológico por una extraña razón. A través de Whatsapp Matías le revelaría que estaba enamorado de ella.

Todo comenzó con un mensaje en el que le cancelaba las sesiones, diciéndole que la derivaría con otro profesional ante su imposibilidad de continuar atendiéndola.

Ante la anonadada pregunta de la joven, él hombre tuvo que confesarle que había caído rendido ante su “forma de ser tan divertida” desde el primer día de consulta. Además, admitía que nunca le había pasado algo similar y que hasta estaba haciendo terapia él mismo con un colega.

Lo cierto es que según el Código de Ética de Psicólogos de Buenos Aires, los profesionales del área no deben involucrarse “en relaciones sexuales con pacientes, así como tampoco con estudiantes o supervisados en proceso de capitación sobre los cuales tienen autoridad directa o de evaluación”.

La razón, que bien escribió Matías en su mensaje, es que es “altamente probable que tales relaciones disminuyan la capacidad de juicio o sean de explotación” del paciente.

Pero el hecho no quedó ahí, sino que le brindó hasta detalles de haberle dado consejos que él mismo estaba aplicando con ella como la frase: “Sigue a tu corazón, pero lleva contigo a tu cerebro”.

Y finalmente, cuando ella le ‘clavó el visto’, es decir que le aparecieron dos tildes celestes confirmando que lo había leído aunque sin emitir respuesta, él tomó la tan bochornosa decisión de bloquearla.

Venía bastante coherente y maduro hasta que, a los 9 minutos de su anterior declaración, que pudo haber dejado shockeada a su paciente, le dijo: “No esperaba un visto, perdón Bri tengo que bloquearte”