Hay muchos dueños de mascotas que insisten en que sus mascotas se comportan de manera extraña cuando la luna está en su apogeo, por ejemplo, en las noches de luna llena es cuando los perros más suelen aullar, herencia genética de sus antepasados los lobos.

Lo más probable es que no sea la luna o su atracción magnética lo que hace que los animales actúen de esa forma, es la luz que produce la luna.

Una luna llena es diez veces más brillante que incluso media luna. Es lógico pensar que más luz puede hacer que nuestras mascotas sean un poco más activas y más propensas a sufrir lesiones.

Los números de perros y gatos que visitan las clínicas veterinarias se ven en aumento durante la luna llena.

Por ello los veterinarios plantean la hipótesis de que, con más luz, los animales pasan más tiempo deambulando por el exterior, aumentando los riesgos de sufrir un accidente.

Como hemos visto, en los animales domésticos no está comprobado que la luna llena influya en su comportamiento. Sin embargo, hay dueños que no notan ningún cambio en sus perros y que argumentan que todo esto son sólo cuentos.

Luna llena.

Pero en la naturaleza muchos animales definitivamente se comportan de manera diferente ante su presencia, por ejemplo los tejones son animales nocturnos y es muy difícil verlos a plena luz del día.

En una investigación, los científicos constataron un curioso comportamiento en estos animales: durante las noches sin Luna los tejones orinan mucho menos.

¿Por qué? Bueno, los investigadores sugieren que esto tiene que ver con que los tejones utilizan la orina para marcar su territorio cuando están listos para aparearse y la oscuridad de las noches sin Luna los protege de potenciales depredadores.

En Australia, millones de corales liberan simultáneamente esperma y óvulo durante la luna llena cada año, los leones cambian sus hábitos de caza y las aves se desorientan