El representante sindical argentino ante la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Gerardo Martínez, exaltó hoy en la asamblea anual de ese organismo la creación del Consejo Económico y Social en el país, reclamó "un nuevo modelo y pacto social" y se pronunció por un nuevo "Plan Marshall" de recuperación de los países endeudados.

Martínez, delegado titular de la CGT ante el organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), expuso de forma virtual en la plenaria de la 109° Asamblea Anual de la OIT, ocasión en la que le reclamó que repotencie "su rol histórico para liderar una gobernanza internacional a partir de los daños que generó la crisis".

El dirigente sostuvo que la nueva realidad mundial provoca un impacto económico y serios daños estructurales, por lo que sostuvo que hay que promover una iniciativa al estilo "Plan Marshall" (la iniciativa para la reconstrucción de países afectados por la Segunda Guerra Mundial) para permitir la recuperación de las naciones endeudadas.

"Preocupa la inflación, que es el impuesto a la pobreza. Los trabajadores contribuyen con responsabilidad a generar las condiciones de estabilidad que requiere el país. Aliviar esa situación es responsabilidad colectiva para generar una gobernanza inclusiva y con desarrollo. La creación del Consejo Económico y Social en la Argentina es una iniciativa que era esperada y es aplaudida por la sociedad", puntualizó.

Martínez también sostuvo ante la plenaria de la OIT, que conduce el exsindicalista británico Guy Ryder, que "el diálogo económico-social como política de Estado es una llave maestra para resolver los problemas"; enfatizó que la concertación política ofrece la perspectiva de desarrollo y crecimiento con justicia social y cultura del trabajo y convocó a trabajar en "la construcción de un modelo distinto al que todos conocen".

"La Argentina necesita ese nuevo pacto social, cuyo eje deben ser las personas y su objetivo la justicia social para el pueblo", remarcó el jefe de la delegación gremial.

El secretario de Relaciones Internacionales de la CGT y titular de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) sostuvo que en 2008 el multilateralismo reaccionó al unísono, reactivó el funcionamiento del G-20 y promovió recursos públicos para salvar el sistema financiero internacional, aunque sostuvo que la pandemia evidenció que "el G-20, el G-7 y el G-2 no actuaron a la altura que requieren las circunstancias", expresó.

Al parafrasear al Papa Francisco, el dirigente sindical sostuvo que "la vacuna contra la Covid-19 debe ser considerada 'un bien común universal'", por lo que demandó diálogo para discutir "un nuevo contrato social que garantice el desarrollo económico".

"Ese nuevo contrato social con justicia social no puede permitir que nadie se quede atrás. La situación económica y político-social de Latinoamérica era ya muy compleja de forma previa a la pandemia. La desigualdad que la caracteriza, con más informalidad, precariedad laboral, desempleo, pobreza y fragilidad de los sistemas de protección social se profundizaron con la irrupción de la Covid-19", puntualizó el dirigente en su discurso.

Martínez añadió que aumentaron "las violaciones a la libertad sindical, las persecuciones, la violencia, los asesinatos y el debilitamiento de la negociación colectiva", y rechazó "la represión de los Estados contra las expresiones populares" en el continente.

El sindicalista se pronunció por el camino del diálogo tripartito -Gobiernos, empleadores y trabajadores- para garantizar la paz social en el hemisferio, y reseñó que quienes gobernaban en 2018 la Argentina desde "un populismo de derecha, contrajeron un empréstito de 46 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que profundizó la caída económica y productiva y provocó más pobreza y desempleo".

"En 2019 las urnas abrieron la oportunidad a un Gobierno nacional y popular. La Argentina siempre que fue deudora pagó, lo que no se discute, aunque no exime de responsabilidad a quienes contrajeron aquella deuda. Es necesario que el mundo entienda la necesidad de una nueva arquitectura financiera global para auxiliar a los países en desarrollo", concluyó. (Télam)