(Por Agustín Argento) La sexta jornada de la edición 23 del Bafici dejó un sinsabor tras el gran cierre del día con la intensa historia de amor entre una alemana y un congoleño en "Le Prince" y la desconcertante filipina "Leonor will never die", en la que no queda claro el meollo de la historia.

A las 20, en un Lavalle Multiplex con buena convocatoria y la presencia de la realizadora Lisa Bierwith, se presentó una película que, si bien por su extensión de dos horas no invitaba a ver, culminó siendo una de las promesas cinéfilas de esta edición del festival internacional de cine independiente de Buenos Aires.

"Le Prince" llegó al certamen luego de ganar el premio de la Crítica en su país y un paso por el festival de Karlow, Polonia, y con la seguridad de una de las programadoras del festival de estar ante una de las mejores obras que se podían ver durante esos 10 días. A estas palabras, que si bien eran ambiciosas, la película de Bierwirth le hizo honor con unos personajes que hacen cruzar a las paralelas, sin caer en el acartonamiento de un Romeo y Julieta moderno ni en los golpes bajos del racismo.

Monika es una mujer de 40 años, curadora de una galería de arte, a la que dedicó toda su vida y en la que, de buenas a primeras, se ve casi afuera porque su mentor decide abandonar el cargo. Desde un primer momento se deja en claro que Monika busca algo más y que no quiere pertenecer al mundo sofisticado del arte en Frankfurt. Por una situación entre fortuita y buscada, conoce a Joseph, un congoleño de paso por Alemania que siembra duda: ¿será realmente un príncipe sin papeles expulsado de su país o es un charlatán de una feria con mil negocios truncos?

La historia se sitúa en Frankfurt, una metrópolis de lo más variopinta: teniendo el aeropuerto más grande de Europa y ubicada en el centro geográfico del país, fue la ciudad natal de Goethe y hoy es la meca de la finanzas, con una zona cercana a la estación repleta de prostíbulos. En ese ambiente que bordea la ilegalidad, Monika y Joseph se encuentran y reencuentran, luchando contra prejuicios solapados que los alejan y acercan al mismo tiempo.

Se enamora, se ayudan, se pelean. Se entienden y se dejan de entender. Se miran de reojo, se hacen amigos de sus amigos con tanta honestidad como interés suscitan esos mundos tan alejados. No queda claro si Monika tiene la vida que desea en el arte o si es, en realidad la de Joseph la que quiere; su enamorado, en cambio, lucha por ingresar a un ideal círculo exclusivo, aunque sus probabilidades son prácticamente nulas.

Esta disyuntiva, nunca tácita, es el gran valor que Bierwirth le aporta a su película, basada en el matrimonio que su madre tuvo con un congoleño, quien le abrió las puertas de la comunidad para una investigación, según dijo, minuciosa.

"Le Prince" se proyecta hoy a las 17 en el Multiplex Lavalle y el viernes a las 18.45 en El Cultural San Martín. Además, se puede ver gratis a través de Vivamos Cultura durante las próximas dos semanas.

En primer término se pasó "Leonor will never die", de la directora filipina Martika Ramirez Escobar, quien mezcla ficción y realidad dentro de su ficción en la vida de una guionista de tercera edad, que vive del recuerdo de su éxito con películas de acción y la muerte de uno de sus hijos.

A priori, el tema es atractivo y está bien planteado. Un hijo muerto, un guion inconcluso en homenaje a él, otro hijo que no se decide a abandonarla y el ir y venir entre la película a terminar, su pasado de gloria y la vida en la que olvida cosas básicas como pagar la factura de luz. La primera media hora de película está dedicada a comprender a cada personaje de manera acabada, hasta que la protagonista sufre un accidente y queda hospitalizada e inconsciente.

A partir de allí, "Leonor..." toma un camino confuso, en el que las imágenes de una ridícula película de acción, como las protagonizadas por Jean Claude Van Dame, y con un industria que tuvo su florecimiento en el sudeste asiático, se entremezclan con la de la familia que vela por su salud.

La directora, que ganó en Sundance el Premio Especial del Jurado, traza un buen intento en mezclar ambos mundos, pero en el anhelo por meterse en la cabeza de Leonor culmina con una ensalada difícil de digerir, que finaliza con un inentendible musical en un chatarrero filipino, con sus familiares y presuntos actores de su guion inconcluso en la coreografía.

En el ambiente del cine se suele decir que un director primerizo siempre intenta volcar todo en su primera película, algo que suele ser contraproducente. Este parece ser el caso de Ramírez Escobar, quien tiene grandes intenciones e ideas, pero que, según su opera prima, debería organizar.

De todas formas, "Leonor..." es un buen ejercicio cinematográfico que el público cinéfilo puede llegar a disfrutar en su próximas funciones: mañana a las 17.10 en Cine Multiplex Monumental Lavalle y el viernes a las 20.45 en el Cine Lorca. Además, estará disponible por dos semanas en Vivamos Cultura. (Télam)