El aumento de la demanda de contenidos audiovisuales a partir del aislamiento social preventivo por la pandemia, pone nuevamente sobre la mesa la cuestión de la denominada "piratería" y deja en evidencia a un modelo de negocios que está lejos de no presentar fisuras.

"De los aproximadamente 89 millones de hogares latinoamericanos y caribeños, la piratería de señales corresponde aproximadamente al 27% y las estimaciones de la piratería online en Latinoamérica apuntan a unos 110 millones de usuarios, es decir el 50% de quienes tienen acceso a Internet en la región", argumentó Javier Figueras, vocero de las grandes empresas del sector de TV paga.

Para Niv Sardi, hacker y militante en barrios populares, las cifras entrañan un problema, pues ocultan la cuestión de la desigualdad social en materia de conectividad y acceso a la cultura por Internet.

"Las plataformas de streaming sólo funcionan con operadoras de telecomunicaciones grandes, en nuestro territorio esto se traduce en una imposibilidad de acceso tanto en las zonas remotas como en los barrios populares", explicó.

El doctor en Ciencias Sociales y Humanas e investigador de Conicet Ariel Vercelli propone un cambio de enfoque, e invita a considerar "modelos de negocios rentables e incluyentes", o sea que consideren a los creadores de contenido, atiendan la cultura local y den acceso pleno a toda la ciudadanía.

"Ese modelo de negocios no sólo es posible sino que es deseable", aseguró el especialista, quien agregó que para eso hay que "desanclar el modelo de los monopolios y la construcción más industrial a través de plataformas o de grandes corporaciones".

En este sentido, en vez de hacer lugar al concepto de piratería esgrimido por las grandes productoras -"engañoso" para el investigador- sería deseable que se pusieran en práctica políticas públicas "en una mesa amplia con todos los actores", que sea "una política de identidad cultural, eficiente, que consuma menos CO2, una red redundante, distribuida, que llegue a cada punto de Argentina".

"Es completamente falso que la gente piratea para robarle a los actores. No creo que alguien que tenga la posibilidad de pagarle centavos por una descarga no lo haga", opinó Vercelli con respecto de un modelo posible en el que, por supuesto, "se compense a quienes hacen un trabajo".

En el mismo sentido, Sardi reflexiona que para valorar el talento nacional y "las producciones más cercanas culturalmente", las autoridades "podrían comenzar por multiplicar la apertura de fuentes oficiales de contenido nacional y curar una lista de plataformas de intercambio 'seguras'".

Es decir, en lugar de combatir "las plataformas distribuidas de contenido" como reclaman las grandes productoras, para el hacker el Estado debería crearlas y así "competir en el territorio nacional con los gigantes de afuera".

(Télam)