El cantautor español Antonio Orozco dialogó con Télam acerca de su regreso a los escenarios y compartió sus sensaciones sobre una visita a Buenos Aires que el fin de semana lo tuvo en el escenario del Luna Park para acompañar a su amigo Luciano Pereyra antes de su doblete en el porteño La Trastienda.

"Estoy maravillosamente bien con esta visita y por el nivel de embelesamiento que tengo con esta ciudad, con lo que está pasando con el público y con la bienvenida y recibida que estoy teniendo. Estoy impresionado de verdad", señaló, al compartir un primer balance sobre los shows de apertura para Pereyra y por subirse luego con él a cantar "No hay más".

La canción, revisitada también en el estudio de grabación junto al cantante argentino, es parte de un nuevo y ambicioso proyecto con el que el español está relanzando su carrera con el aporte de otros colegas como Juanes, Sebastián Yatra, Luis Fonsi, Rozalén y Pablo Alborán, que sumaron sus voces a reversiones de sus grandes canciones.

"Argentina se nos abre como una flor. No puedo creer lo que está pasando, estoy flipando. Estoy absolutamente fuera de mi zona de confort y disfrutando cada minuto porque parece que estoy empezando. Es como cuando en 2000 empezaba en España con esta misma ilusión. Un camino largo para ir de a poco, pero sabiendo que las cosas se consiguen con mucho amor y fe", añadió.

Orozco puso su carrera en pausa cuando "una puta enfermedad" se llevó la vida de su exnovia y madre de su hijo, Susana Prat, y cuando regresó a los escenarios en 2017 aún no estaba listo para estar lejos de casa: "Tuvimos una desgracia y me aparté un poco. Durante mucho tiempo venir para Sudamérica era ir muy lejos y yo no podía separarme tanto de casa".

"Es una época que ya pasó. En España nos han salido las cosas súper bien y ahora decidimos volver a Sudamérica, con Argentina como prioridad. Estamos empezando algo que 'sueña' a bonito y que nos va a llenar el corazón de un montón de cosas nuevas que necesitamos, como salir a buscar nuevos caminos y neuvas fórmulas", agregó.

Télam: ¿Cuándo empezó esta historia de amistad con Luciano Pereyra?

Antonio Orozco: Antes de la amistad nace primero la admiración, luego la curiosidad y, después de habernos conocido, una amistad inquebrantable que será para el resto de los tiempos. Hace 21 años que me dedico a cantar profesionalmente y muy pocas veces me he encontrado a lo largo de mi vida a alguien que de tanto sin nada a cambio. Luciano les una persona con una capacidad extraordinaria para movilizar las cosas.

T: ¿Y cuánto tuvo que ver con tu llegada a Buenos Aires para estas dos funciones en La Trastienda?

AO: En algún momento se planteó el hecho de que yo viniese a cantar con él esta canción que hice que es “No hay más”. Y de repente él ha hecho de ese viaje, de esa tarde en Madrid grabando juntos, un proyecto de vida que nació hace dos años. Porque venir a Argentina siempre fue un proyecto pero uno de vida. Para los que nos dedicamos a esto, Argentina es como una de las siete cumbres. Cuando uno viene acá, tiene que saber a dónde va. Es un sitio donde todo el mundo sabe mucho de música, de arte, donde hay gente muy leída. Lo digo de todo corazón. No estoy bailando en agua. Hay mucho que hacer, pero lo vamos a conseguir. Luciano lo que ha hecho es tenderme una mano para que mi aterrizaje en Argentina fuese más fácil y sencillo. Ha conseguido hacer que todo sea más liviano. A partir de su invitación, se puso en marcha un mecanismo. Pusimos a la venta una función en La Trastienda y se llenó. Pusimos una segunda y ocurrió lo mismo. Estamos orgullosos de esto que acaba de empezar.

T: ¿Qué viene después de este primero paso acá?

AO: Estamos empezando obviamente y hay mucho por hacer. Yo tengo muchos años en la música, pero para esto es la primera vez. Y no se me caen los anillos, no tengo ningún problema para volver a empezar y estoy listo para lo que haga falta. Ese es el plan.

T: ¿Qué más te llevás de Argentina para tu regreso a España?

AO: A la Orquesta Fernández Fierro, con esa música que llega al mismísimo corazón de último argentino. Es de lo más bestia que he visto. También la idiosincrasia, la forma tan hermosa del argentino en sí mismo de dar la bienvenida. Aún entendiendo la presión y el momento dificilísimo que está viviendo el país, igual que en España con la crisis energética y el tema de la inflación, siempre llevan esa sonrisa por delante. Y me gustaría formar parte del decorado de esta ciudad tan hermosa, que ya había visitado cuando todo iba tan r rápido que no veía nada. (Télam)