En dos oportunidades, el papel de Eva Perón fue asumido por hombres: un bailarín y actor argentino que vive en Francia desde 2005 pero vuelve periódicamente; y un actor chileno cuya carrera en cine, televisión y teatro tiene como escenario la Argentina.

Sebastián Galeota se instaló en París en 2005, trabajó en Disneyland París y luego en el Olympia. Regresó a Buenos Aires en 2009 con el elenco de Marilú Marini en la primera puesta de "Eva Perón", de Copi, para luego volver a Francia en 2012 donde fue dirigido por Jorge Lavelli. En 2014 ya asociado con el teatrista Stéphan Druet , encaró la puesta en escena de diferentes piezas, entre ellas dos con eje en Eva Perón, "DolcEVITA" y "Evita, amor y gloria".

"Interpretar el papel de Eva fue algo impresionante no solo porque fue en París con el que puedo contar la historia política argentina, sino porque es controversial en el cual hay que actuar demasiadas cosas. En este espectáculo escrito por un francés y que sigo haciendo allí en París y en giras, soy el peluquero de Eva que vivió todo el tiempo con sus manos en su cabeza. Se convirtió en su confidente y a su muerte se volvió esquizofrénico y se convierte en ella para contar su historia", explica.

"Este personaje tiene tanta adoración por Eva que quiere ser ella. Como actor, interpretar este personaje con doble personalidad es también pensar que Eva de alguna forma podría haber tenido. Creo que fue un personaje importante delante del público y a la vez una persona que sufrió muchísimo detrás del público... Tener que actuar todas esas emociones tan fuertes fue algo impresionante, que si bien nunca estuve muy atrapado por el mito me dio un montón de satisfacciones", concluyó.

En la muy polémica pieza de Copi, "Eva Perón", una Eva a punto de morir, interpretada por Benjamín Vicuña, obliga a la gente más cercana a encerrarse con ella para esperar la muerte. Todo es parte de una estrategia que cuenta con la expectativa de los que no saben y están afuera del encierro: creer a Eva moribunda, con su madre y Perón en la cabecera de su cama, velando sus últimas horas. Pero algo no sale bien, la muerte no se decide y Eva está cansada del encierro.

Más allá de las controversias entre los ortodoxos y los transgresores, en tiempos de su estreno Vicuña fue claro: "Mi opinión de Evita siempre fue la misma. Es una persona a la que admiro, respeto, es un icono social de lucha, de defensa de los derechos de los más pobres, reivindicó los derechos de la mujer también. Es un personaje político que es un icono mundial. Y también la mujer arrojada y valiente que se sobrepone al dolor, a su enfermedad".

Y en ese sentido el actor subrayó que la Evita de Copi "...aborda el cáncer como una enfermedad privada y como el mal de todo un país y una sociedad". (Télam)