(Por Agustín Argento).- La zona de exclusión de Chernobyl se ha convertido en un emergente de la cultura pop gracias a un creciente interés por el turismo posapocalíptico, algo que la cineasta Iara Lee aborda en el cautivante "Stalking Chernobyl", documental que con la excusa de los "stalkers" aborda la crisis medioambiental, los peligros de intentar controlar la naturaleza y el impulso de las pasiones, en un filme que forma parte del 2do. Festival Internacional de Cine Documental Doca que se desarrolla hasta el miércoles 22 y que se puede ver, gratis, por Vivamos Cultura.

"Chernobyl fue el lugar de un trágico desastre nuclear, pero ahora han pasado tres décadas y los bosques y la vida silvestre se han recuperado y la gente también está regresando, con curiosidad, pasión e incluso obsesión. Algunos son científicos o expertos en vida silvestre. Otros son buscadores de emociones, aventureros o artistas y algunos son llamados 'stalkers' (acosadores), quienes muchas veces visitan áreas ilegales que todavía están contaminadas con radiación", dijo la directora brasileña a Télam.

Activista, Lee tiene una extensa carrera como documentalista en zonas de conflicto y sobre la relación entre el ser humano, la tecnología y la naturaleza. Ha filmado en Afganistán, Sierra Leona y China. Su documental "Placeres sintéticos" ha recibido grandes críticas desde su paso por Sundance y fue tomado como ejemplo por Lee para explicar un costado de "Stalking Chernobyl".

"Trata sobre el deseo humano de controlar la naturaleza a través de la tecnología -comentó-. Se trata de personas que crean entornos artificiales, como playas cubiertas y pistas de esquí, y que alteran sus cuerpos mediante cirugía plástica. Estas son las formas en que los humanos han tratado de controlar o reemplazar la naturaleza. La idea de que los humanos tengan este tipo de curiosidad y ambición prometeica que puede volverse autodestructiva me ha fascinado durante mucho tiempo".

En "Stalking Chernobyl", Lee echa mano a un amplio archivo, apoyado en testimonios tanto de sobrevivientes de la explosión de la central nuclear de 1986, como de turistas y guías en la ciudad de Pripyat y de los 'stalkers', a quienes acompaña en sus peligrosas peripecias.

"Obtener los derechos de las imágenes, verificar los hechos y asegurarnos de que la información sea precisa es una gran parte del trabajo. Se trata de un trabajo minucioso. ¡Ese lado del cine no tiene tanto glamour!", exclamó entre risas la cineasta.

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Con una estética que remonta a los 80, Lee le da voz a todos los involucrados y, sin juzgar, deja la mesa servida para que el espectador tome sus propias conclusiones en esta aventura que excede a Chernobyl y que puede reflejar varias actitudes del ser humano.

"En mi realización de películas, trato de dejar que la gente exprese sus propios puntos de vista, incluso si eso significa mostrar a personas que tienen perspectivas muy diferentes y luego dejar que los espectadores decidan por sí mismos qué posición tomar", explicó.

- Télam: Uno de los entrevistados dice: "Las personas que piensan que no ven radiación, creen que tal vez la radiación no está". Podemos cambiar "radiación" por "Covid-19" y encontramos a personas que dicen lo mismo.

- Iara Lee: Una experta en seguridad nuclear me dijo: "Si la radiación fuera coloreada de rojo, la gente podría entender el peligro al que se enfrenta. Pero debido a que solo tenemos equipos inadecuados para medir, no podemos comprender todo el peligro". Así que combinás la fascinación de un lugar que alguna vez fue vibrante y que ahora es un pueblo fantasma abandonado, con la falsa sensación de seguridad que ofrecen los equipos y terminas con personas que se ponen a sí mismas y a otras en riesgo. Pero también hay otro factor: creen que vale la pena correr el riesgo. Creo que la comparación que haces con la pandemia de Covid-19 es muy interesante. Es por eso que algunas de estas decisiones de salud pública no se pueden tomar a nivel individual. Necesitamos políticas públicas para orientar una respuesta colectiva a la pandemia y también a lugares como la Zona de Exclusión de Chernobyl, que se está convirtiendo en un Disney muy peligroso.

- T: Los 'stalkers' parecen profanar un lugar con mucha tragedia; pero, por otro lado, le dan vida a un lugar de muerte.

- IL: No necesariamente tomo partido, pero este es un debate que quería resaltar en la película. Para 'stalkers' como Oleg Shalashov, quien se desempeñó como coproductor del documental, el sitio de Chernobyl tiene menos que ver con el recuerdo del desastre y más en lo que se ha convertido, ya sea por la naturaleza que regresa o artistas y aventureros que reclaman este espacio como propio.

- T: La película muestra el poder del ímpetu de las personas. El ímpetu de los 'stalkers' y el ímpetu de los directores de cine.

- IL: ¿Los directores también son acosadores? (risas) No había pensado en eso antes, ¡pero ciertamente puedes argumentar que es verdad! Nos atrae explorar áreas que están fuera de los límites. Como cineasta de zonas de conflicto, muchas veces filmé en países en guerra, pero es un riesgo que tomo por mí misma sabiendo conscientemente los peligros. El hecho de que esté filmando a los acosadores no significa que tenga total simpatía o identificación. Parte del comportamiento que muestro puede verse como una advertencia. Cuando los acosadores van a la Zona de Exclusión en el invierno y queman madera para calentarse, sabemos que la madera libera radiación cuando se quema. Incluso supe de una coleccionista de piezas de metal radiadas y las lleva en un avión. Este es un comportamiento definitivamente ilegal y peligroso.

- T: Además, muestra las consecuencias de la mano del ser humano en la naturaleza. Primero intentamos cambiar las energías de restos fósiles a energía nuclear, pero ahora podemos ver que la energía nuclear podría ser más peligrosa.

- SL: Me alegra que hayas planteado estos problemas, porque definitivamente quería hacer una película que, en apariencia, trata sobre la aventura y la exploración, pero que también puede generar conversaciones más profundas. Estas conversaciones van más allá del turismo posapocalíptico y nos animan a investigar cuestiones sobre la viabilidad de la energía nuclear y las consecuencias no deseadas de buscar soluciones de alta tecnología a nuestros problemas. Estas son ideas que han sido importantes para mí durante toda mi carrera como cineasta. (Télam)